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En el caso de la articulación lo que
hacen es asegurar los ejes de rotación de la articulación.
Ellos evitan el movimiento anormal en la articulación manteniéndola
firme (estable), pero móvil.
El ligamento posee además un aparato sensorial propioceptivo (que
aprecia la posición, el equilibrio y sus cambios), que es esencial
para tener la percepción de un tobillo seguro. En caso de una elongación
no controlada del ligamento estos sensores desencadenan una respuesta
protectora para estabilizar el tobillo y minimizar el posible daño.
Si por otro lado el ligamento sufre un daño, él es responsable
de modificar la conducta de la persona afectada con sensación de
falta de fuerza, inseguridad, dolor, cierta distensión y presión,
limitando el rango articular y la tolerancia a la actividad. Esta es la
respuesta protectora en caso de un daño ligamentario.
¿Cuáles
son los ligamentos del tobillo?
El tobillo es la articulación ubicada entre la pierna y el pie.
Es la articulación que más esguinces sufre y es una de las
principales causas de consulta traumatológica en los servicios
de urgencia.
En el tobillo articulan por un lado la tibia y el peroné configurando
la llamada mortaja tibioperonea. Estos dos articulan con el astrágalo
formando en su conjunto al tobillo. Los ligamentos se pueden agrupar en
los que estabilizan la tibia con el peroné que son los ligamentos
tibioperoneos anterior y posterior, y los que estabilizan el tobillo:
Por la cara externa del tobillo los ligamentos del peroné al astrágalo
(peroneoastragalinos anterior y posterior) y al calcáneo (peroneocalcaneo).
Este es el grupo de ligamentos mas frecuentemente lesionado. Por el lado
medial (interno) del tobillo están los ligamentos que unen a la
tibia con el astrágalo que es un gran abanico de dos capas se llama
ligamento deltoideo. Este ligamento se lesiona menos frecuentemente porque
esta menos expuesto a los mecanismos de lesión habituales.
¿Cómo se
clasifican los esguinces?
El esguince a nivel del tobillo difiere en su severidad. La gravedad del
esguince se clasifica en grados de I a III.
· El esguince grado I se refiere a una distensión ligamentaria
sin elongación de ellos. Clásicamente el paciente puede
caminar pero tiene un dolor en el área del ligamento con leve a
moderado edema (hinchazón), y no se presenta una equimosis (moretón).
· El esguince grado II del tobillo es más severo. Hay una
distensión ligamentaria con elongación de las fibras que
componen el ligamento. El ligamento no está roto en el sentido
clásico, sino que solamente presenta un daño estructural.
Por ello el tobillo es estable (sin movimientos anormales). Esta lesión
se manifiesta en que el paciente tiene dolor que condiciona cierta dificultad
de apoyar el pie, claudica (cojea) para disminuir la exigencia en la fase
de apoyo del pie y tener así menos dolor al caminar. Localmente
hay dolor, generalmente edema evidente y algún grado de equimosis.
· El esguince grado III es el nivel más severo para el tobillo:
el paciente ha sufrido un accidente importante que ha producido la ruptura
del ligamento. El paciente está con imposibilidad de apoyar el
pie por el intenso dolor. Hay un aumento de volumen del tobillo importante,
equimosis e inestabilidad (movilidad anormal ) del tobillo que denota
la ruptura del ligamento. La inestabilidad del tobillo puede ser más
evidente o menos evidenciable al examen según el compromiso de
las estructuras que rodean la articulación del tobillo, es decir,
la cápsula articular, las fascias (aponeurosis de los músculos)
y los otros ligamentos. La inestabilidad más severa se presenta
generalmente cuando existe un episodio de luxación que requiere
una reducción (una maniobra para volver a su lugar) de la articulación
del tobillo. Una luxación a nivel del tobillo necesariamente se
acompaña de una ruptura de ligamentos.
¿Se tratan todos
los esguinces iguales?
El grado de la lesión ligamentaria, el dolor y la inestabilidad
permiten decidir el método mas adecuado para tratar el esguince
del tobillo.
· En el grado I el paciente está en condiciones de caminar
con moderada a muy poca molestia, por lo que solamente requiere evitar
la actividad dolorosa. Una venda a nivel del tobillo le va a dar más
confianza en la marcha. Un analgésico ayuda a modular las manifestaciones
dolorosas. Lo más probable es que el paciente podrá retornar
a la actividad deportiva entre los 10 y 14 días.
· En el grado II el paciente está con dificultades para
apoyar, por lo que se le recomienda hacer reposo del tobillo, con o sin
una valva u ortesis bota corta, por los primeros días. Estos primeros
días suelen ser los más dolorosos. Luego, ya con menos dolor,
los pacientes caminan con una venda evitando los movimientos dolorosos.
Generalmente están en condiciones de retornar paulatinamente a
la actividad deportiva a las 4 semanas del accidente.
· En el grado III la severidad de la inestabilidad del tobillo,
la edad y la actividad del paciente deciden si el tratamiento más
conveniente es el quirúrgico (operación) o el ortopédico
(sin operación). Lo más frecuente es el tratamiento quirúrgico
en jóvenes deportistas y ortopédico en adultos mayores de
hábitos más sedentarios. El tratamiento consiste en inmovilizar
el tobillo (con o sin operación) y permitir el apoyo del pie en
forma paulatina conforme avanza en las etapas de recuperación.
Habitualmente los pacientes se demoran entre 3 y 8 meses en retornar a
la actividad deportiva.
¿Deben ser tratados todos los esguinces con
yesos?
No. El mejor resultado en el tratamiento para las lesiones del tobillo
se obtiene con lograr una movilidad del tobillo lo antes posible, pero
sin agregar daño, es decir, protegido de los eventos dolorosos.
Este es justamente el desafío para el tratamiento de una estructura
que esencialmente tiene la función de ser móvil pero estable.
El tratamiento debe ir orientado a mantener la movilidad pero sin exigir
las estructuras lesionadas.
El tráfico y estímulos que
significa la actividad, por mínima que sea, a nivel del tobillo,
permite mantener las estructuras y funciones que dependen de estos estímulos
(el sistema neuromuscular y el articular) como también ayuda a
encausar la respuesta de reparación orientando la cicatrización.
Así se recuperan más fácilmente sus características
y planos mecánicos (elasticidad, grosor, tensión y se evitan
las adherencias). La inmovilización rígida atenta contra
esto, pero a veces el dolor y el daño obligan a una inmovilización
transitoria hasta que disminuya el trastorno doloroso. La mayor utilidad
que presta la inmovilización (yesos u ortesis ) en el tratamiento
del esguince del tobillo es el manejo del dolor. Con una inmovilización
adecuada se evita un gran consumo de analgésicos y se asegura una
condición cómoda. Y en caso de una inestabilidad la inmovilización
también es útil para mantener estable la articulación.
La inmovilización externa proporciona lo que en un tobillo estable
ya está dado: estabiliza mecánicamente al ligamento en cicatrización
Esto mejora la condición de cicatrización de una ruptura
ligamentaria al equivalente de un tobillo estable, pero sacrificando temporalmente
la movilidad.
Si el paciente es tratado quirúrgicamente, el tobillo será
probablemente inmovilizado para proteger el ligamento suturado (reparado).
Es por ello que en general el yeso no es necesario en los esguinces grado
I y si lo son en alguna etapa de recuperación en el grado III.
Las excepciones están dadas por el dolor o por otros factores agregados
como lesiones adyacentes al tobillo (lesiones de piel, de la musculatura
y otras estructuras).
La inmovilización no es inocua. Una
inmovilización prolongada puede traer problemas como rigidez articular,
atrofia muscular, retardo en la reeducación propioceptiva de los
ligamentos y alteración del patrón de marcha que dificultan
la recuperación. También se pueden presentar complicaciones
médicas como la tromboflebitis. Si bien todas estas condiciones
se pueden recuperar con el tratamiento adecuado, toman tiempo. Lo ideal
es combinar la inmovilización necesaria con la movilización
precoz de la articulación lesionada.
¿Qué
hacer en el sitio del accidente?
Lo más importante
es no agregar lesiones al tobillo. Para ello hay que atenerse al dolor,
a la violencia del accidente y a la actividad que se está realizando.
Por ningún motivo mantener una
actividad dolorosa del tobillo. Si para evitar el dolor debe claudicar
(cojear o disminuir el apoyo del pie), claudique. La claudicación
es un mecanismo para disminuir las exigencias al tobillo. Si no puede
caminar, no lo siga intentando. Si tiene dolor en reposo, inmovilícelo.
Hay que hacerle caso al tobillo. Modifique su conducta a lo que está
sintiendo del tobillo.
En el caso que la torsión del tobillo resultó solo con un
dolor transitorio, antes de seguir hay que tener claro que lo probable
es que la lesión del ligamento sea de menor grado, pero existe.
Un ligamento lesionado no es lo mismo que uno intacto y eso significa
mayor vulnerabilidad para ese momento.
Volver a la actividad deportiva inmediatamente después de una torsión
es una condición de mayor vulnerabilidad que no se puede recomendar.
Además, en estos casos es probable que horas después de
la lesión presente la respuesta inflamatoria, es decir, dolor.
Se puede limitar la respuesta inflamatoria que se desencadena con la lesión
de los ligamentos con frío local. Esta medida es útil dentro
de las primeras horas del accidente (hasta las 24 horas de evolución
está descrito como recomendable).
Finalmente es importante y obligatorio
evaluar la lesión del tobillo con un médico para establecer
el grado de lesión, la mejor opción de tratamiento y estimar
el tiempo de recuperación.
¿Cuándo
puede volver a hacer deportes?
El pronóstico de la lesión
del tobillo depende fundamentalmente de 2 cosas: De la lesión inicial,
la cual no podemos cambiar y de que se le den las mejores condiciones
para reparar, es decir, no agregarle daño. El mejor ambiente para
la reparación ligamentaria es aquel que permite una movilidad protegida
del tobillo sin dolor.
El paciente debe saber que no puede agregar
lesiones deportivas al tobillo si no es con algún evento doloroso.
En otras palabras el requisito indiscutible es que no debe experimentar
molestias y menos las dolorosas.
El tiempo que demora el tobillo en estar
en condiciones de soportar exigencias sin dolor depende del grado de la
lesión y del deporte en particular.
Entre más grave la lesión ligamentaria
(de I a III) más tiempo le va a tomar para reparar y restablecer
las funciones propioceptivas (sensores nerviosos) del ligamento. En cuanto
a la actividad deportiva, se recomienda en general una reincorporación
paulatina empezando por aquellas actividades menos exigentes para el tobillo,
y a medida que el tobillo demuestra recuperar sus funciones adecuadamente
se pasará en forma segura a las exigencias mayores.
¿Cómo
se clasifican las exigencias deportivas para el tobillo?
Los deportes se los puede clasificar
en tres grupos: los poco exigentes para el tobillo, los medianamente exigentes
y los altamente exigentes:
· Los de baja exigencia son aquellos en el cual el tobillo no cambia
mucho de posición, no tiene que soportar giros, esfuerzos de aceleración
ni de desaceleración. Estos son, por ejemplo, la marcha, la bicicleta
recreativa, el trote suave en línea recta en terreno plano no duro,
gimnasia en aparatos o en el suelo con el pie fijo y la natación.
· Los deportes medianamente exigentes para el tobillo son aquellos
deportes con algún tipo de pelota pero sin contacto con el adversario:
en general todo tipo de juegos de paletas (tenis, ping-pong,...). En estos
casos ya hay exigencias de giros, piques y frenazos para el tobillo, pero
controlables por el jugador.
· En los deportes de alta demanda del tobillo están aquellos
deportes que también más frecuentemente lesionan el tobillo:
juegos de pelota con contacto con el adversario: clásicamente el
fútbol, pero también el rugby, básquetbol y handbol.
También los deportes de contacto caen en esta categoría:
lucha, judo, karate y tae -kwondo por ejemplo. Aquí las exigencias
sobre el tobillo son máximas y no todos los factores son controlables
por el jugador: la acción desestabilizadora o de ataque del adversario
determina buena parte de las lesiones.
¿Porqué
tiene tantos esguinces a los tobillos?
Hay personas que nunca tienen esguinces
y otros que los tienen muy frecuentemente. La diferencia, a igualdad de
actividades, es probablemente una serie de habilidades que incluyen la
atención, el alerta, el buen registro visual del entorno y en particular
del terreno, la capacidad de anticipar, la destreza para lograr posiciones
seguras, rapidez, buen registro propioceptivo, capacidad física
para estabilizar los segmentos en fase de apoyo. En parte es una condición
innata del deportista y en otra parte esta dado por el entrenamiento.
Lo que deben hacer las personas que se lesionan en forma repetida es ver
el denominador común a ellas: como se llega a la torsión
del tobillo.
La causa deportiva mas frecuente es el cansancio
del jugador: El cansancio afecta a todos los sistemas protectores para
el tobillo. La causa no deportiva más frecuente se da en la vía
pública o escaleras para las mujeres; aquí también
son sobrepasados los sistemas protectores, pero porque se les ponen más
exigencias: los calzados con horma estrecha, tacos altos, suela rígida
o lisa y de superficie de apoyo muy disminuidas, limitan la capacidad
de estabilizar del pie. Si la persona tiene en los pies puestas tantas
dificultades las irregularidades, los escollos, los escalones estrechos
y los pisos lisos son más difíciles de sortear sin accidentes.
Si a esto le agrega la distracción que no le permite anticipar,
mala iluminación, el tener las manos ocupadas (cartera y bolsos)
y cambios inesperados del terreno tiene los ingredientes típicos
que, asociado a los calzados de riesgo, hacen la combinación que
se repite en los accidentes.
Es muy poco frecuente que el problema radique
en un "esguince previo mal cuidado" .Esta es probablemente la
causa mas infrecuente de todas y se da en aquellos que carecen de los
ligamentos y por lo tanto también del registro propioceptivo y
de la estabilidad del tobillo: Estos pacientes no tienen cómo darse
cuenta que el tobillo se está torciendo hasta que ya es demasiado
tarde para que la musculatura lo estabilice.
Hay factores que tienden a verse en las personas
de más edad que facilitan los accidentes. Todos estos factores
no hacen más que atentar contra los mecanismos estabilizadores:
falta de alerta por cansancio, alteración de la vista, la falta
de fuerza por atrofia, el deterioro del registro sensitivo periférico
por una neuropatía ( por ejemplo la diabetes), deterioro de la
coordinación motora ( enfermedad de Parkinson) y lesiones neurológicas
en general.
¿Cómo
puede evitar el esguince y mejorar su capacidad para estabilizar el tobillo?
Lo primero es determinar cuales son
los factores que tienen en común las distintas lesiones a nivel
del tobillo y determinar si tiene el compromiso de algún sistema
que hemos llamado estabilizador: La visión, el sistema neurológico,
la condición física, lesiones a nivel del tobillo u otros,
pero también los implementos deportivos. Una vez descartados o
compensados todos los problemas se puede hacer una rehabilitación
con énfasis en la reeducación propioceptiva con o sin ayuda
de vendajes para el tobillo, fortalecimiento y balance muscular, mejorar
la condición física y eventualmente enseñar nuevas
destrezas para sortear los obstáculos (muy importante en caso de
pacientes con trastornos de la marcha).
Ud. se puede anticipar y evitar un esguince
en todas las condiciones en que se van a ver afectados los sistemas estabilizadores
y potenciarlos con cosas muy simples: buenos calzados, proteger la vista
(anteojos, sombrilla), no exponerse cuando ya se esta muy cansado (planificación)
y un bastón. Un bastón da un tercer punto de apoyo lo que
puede compensar muchas cosas y eso lo saben muy bien los excursionistas:
tantean el terreno lo que mejora la percepción de él. Así
da mas seguridad en el terreno irregular e inestable, da mas tolerancia
a una marcha larga y cansadora marcando el paso con menos caídas.
El bastón también es muy útil en aquel que ya tiene
compromiso de alguno de estos sistemas y que está en fase de recuperación.
A los futbolistas, que son los deportistas
mas esquinzados se les recomienda no jugar cansados: deben saber que cansados
juegan con una accidentabilidad mayor y menos precisos. Se les recomienda
modificar las reglas del juego adaptándola a su condición
de jugador: canchas mas chicas, tiempos de juego más cortos y fraccionados
( por ejemplo, 4 tiempos de 15 minutos cada uno), más tiempo de
intervalo, más recambio de jugadores, pelota liviana, premiar la
habilidad y no fuerza.
Al accidente no deportivo, se le recomienda
sacarse los zapatos difíciles y usar zapatos normales, es decir,
zapatillas de vestir, mocasín por ejemplo. Generalmente son de
goma, mas blandos, mas anchos, resbala menos.
¿Sirven las
vendas y las tobilleras?
En general las tobilleras sirven para
compensar el defecto del registro periférico de los ligamentos
y la cápsula articular afectados por una lesión.
Buena parte de la sensación de vulnerabilidad que experimenta el
paciente a nivel del tobillo está dado en algún grado porque
los ligamentos inflamados no son tan eficientes en la propiocepción
y dan un registro del tobillo que el cerebro lo decodifica como que no
está del todo firme.
Al ponerse la venda a nivel del tobillo el cerebro ve enriquecido el registro
del tobillo por los presoreceptores de la piel y ese registro adicional
el cerebro lo decodifica como una mejoría de su firmeza y por ende
da más seguridad. Mientras se dé este fenómeno de
sensación de inseguridad es conveniente usar alguna venda tanto
en la convalecencia del esguince como en la fase de reintegración
deportiva. Hay ocasiones en que un vendaje no basta para mejorar la percepción
de estabilidad del tobillo y puede ser útil usar una tobillera
que por su diseño limite los movimientos de lateralidad del tobillo.
También existe el vendaje transitorio con telas adhesivas a nivel
del tobillo con ventajas sobre las vendas tradicionales para las actividades
deportivas.
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