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Pediatría - Identificar la existencia de problemas en el pie del niño |
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Afortunadamente, tópicos como este han quedado relegados y en la actualidad se tiende a utilizar como baremo para medir la salud podológica en los niños los datos que proceden de la observación meticulosa que realizan los padres del pie de su hijo cuando anda, corre, está de pie o está sentado y las revisiones periódicas realizadas por el especialista. En líneas generales, los problemas que pueden presentarse en los pies durante los primeros años de vida se engloban en dos grandes grupos: Los que están presentes ya en el momento del nacimiento (patologías congénitas) y los que se desarrollan con posterioridad a este como consecuencia de la acción de agentes externo (patologías adquiridas). Los problemas congénitos afortunadamente son muy escasos y son extremadamente raros los casos que no se diagnostican en la primera revisión neonatológica o pediátrica realizada en las horas siguientes al nacimiento. Por el contrario, las patologías adquiridas constituyen un grupo de problemas que pueden pasar inadvertidos con mayor facilidad. Es precisamente en el diagnóstico temprano de este tipo de problemas donde juegan los padres un papel más importante. Deben observar con especial detenimiento las posiciones en las que coloca el pie su hijo cuando comienza a caminar, ya que será a partir de este momento cuando comiencen a manifestarse. En los siguientes párrafos se describen
las posiciones que adopta el pie y miembro inferior durante la marcha
en diferentes etapas del desarrollo del niño, resaltando los signos
y posiciones que podrían ser indicativos de la existencia de un
problema en los pies. Los niños cuando comienzan a caminar (generalmente entre los 10 y 18 meses) suelen tener una marcha muy inestable (se caen con frecuencia) y para mejorar su estabilidad suelen abrir los brazos mucho y colocar las piernas separadas y las puntas de los pies mirando hacia fuera. Durante este periodo las pierna suelen tener ligera forma de "paréntesis" (genu varo), no se aprecia arco en la región interna del pie y los talones están ligeramente volcados hacia adentro (en valgo). No sería normal observar en este
periodo: Entre el segundo y tercer año los niños han conseguido estabilizar su marcha por lo que las puntas de los pies se encuentran ligeramente mirando hacia fuera. Las piernas se encuentran con una forma de "X" (genu valgo) y a nivel de los pies comienza a observarse un arco en la región interna del pie discreto. Los talones siguen en discreto valgo. No sería normal observar en este
periodo: A partir del cuarto año lo más
destacado es que al caminar se aprecian las puntas de los pies discretamente
hacia afuera, presencia de arco en la región interna del pie y
talones casi rectos. Las piernas hasta los 6 años mantendrán
una forma de "X" que después será muy leve, casi
imperceptible, sobre todo en niños. Con independencia de la edad si se observa
alguno de estos signos en el niño mientras camina, se debe acudir
al especialista para que sea él quien determine la patología
responsable de los signos observados e instaure el tratamiento adecuado.
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