Geriatría - Utilización de medicamentos en el anciano

Las personas con edad superior a los 65 años representan el 13-15% de la población de los países industrializados, pero utilizan el 25-30% del dinero que se destina a medicamentos en estas sociedades.
Este gran consumo, a nivel global, se confirma por estudios que señalan que a los pacientes añosos que acuden a centros de salud se les prescriben entre 2 y 4 medicamentos distintos.

Estas cifras resultan mas altas en las residencias, donde estos enfermos pueden utilizar del orden de 6 a 8 fármacos al día y son, incluso, más altas en los centros hospitalarios. La prescripción de estos medicamentos no siempre esta totalmente justificada; a veces se trata de fármacos que, por causas diversas, se continúan recetando y consumiendo, aunque el motivo inicial de su administración haya desaparecido. En otras ocasiones, se trata de prescripciones realizadas por problemas que podrían haber sido manejados sin medicamentos.

Además del exceso de prescripción que con cierta frecuencia realizan los médicos a los ancianos, este grupo de pacientes tiene una gran tendencia a utilizar medicamentos que consiguen sin receta y sin ningún control médico (automedicación), y por otro lado muchas veces no siguen correctamente las normas que reciben en cuanto a la forma y tiempo de duración del tratamiento (incumplimiento).

El hígado y el riñón son los órganos encargados de metabolizar y eliminar los medicamentos. La rapidez con la que el fármaco se elimina es la responsable de la duración del efecto y determina el numero de horas que tienen que transcurrir entre dos dosis. En muchos ancianos la velocidad con que el hígado y el riñón eliminan los fármacos es menor, lo que prolonga la duración del efecto y permite que el fármaco se acumule y origine efectos tóxicos.

Cuando un medicamento produce algún efecto no deseado sobre el organismo (por ejemplo producir hipotensión), el propio organismo responde intentado limitar las consecuencias nocivas de este efecto (evitando que el paciente sufra mareo). En los ancianos, estos mecanismos de compensación funcionan peor que a otras edades, lo que facilita la aparición de reacciones adversas. Cerca del 80% de los ancianos presentan alguna enfermedad crónica, como diabetes, hipertensión arterial, artrosis, insuficiencia cardíaca, etc. Con frecuencia, no presentan una sola patología, sino que tienen varias simultáneamente.

Estas enfermedades les hacen mas sensibles a los efectos de los fármacos, y también facilitan la aparición de efectos indeseables.
Al acudir al médico, es importante informar sobre todos los medicamentos que está tomando, tanto los que hayan sido prescritos por él, por otros médicos, como los consumidos por propia voluntad (autoprescripción). También es necesario informar sobre la causa por la que se utiliza el medicamento, ya que este dato simplifica la decisión del médico sobre la necesidad de mantener el tratamiento. Es muy importante seguir las instrucciones de utilización correctamente, y en caso de que no hayan sido entendidas es imprescindible solicitar una nueva explicación. En los enfermos que presenten algún grado de demencia o alteraciones de la memoria, es necesario que algún familiar se haga responsable de la administración del medicamento. En este tipo de enfermos, el dejar esta tarea en sus manos puede ocasionar graves problemas.

En general, las normas de administración deben ser muy simples, y si es posible deben utilizarse medicamentos que se administren en una sola dosis diaria. Los jarabes y otras presentaciones liquidas son mejor toleradas que los comprimidos y las cápsulas, por lo que suelen ser preferibles. Por ello, puede ser recomendable utilizar presentaciones infantiles, que suelen ser liquidas y permiten administrar con facilidad dosis pequeñas. Las pautas de días alternos (administrar el medicamento cada 48 horas), pueden originar algunos problemas. Los enfermos no recuerdan si han tomado la medicación un determinado día y terminan tomándola todos, produciéndose intoxicaciones, lo que puede evitarse con un buen manejo y cuidado del anciano.

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