Medicina General - Alimentos Transgenicos

¿Qué son los alimentos transgénicos?
Para unos constituyen una amenaza mayor y más difícil de controlar que la energía nuclear. Para otros, es la manera más efectiva de acabar con el hambre en el mundo. Día a día, los alimentos transgénicos adquieren un mayor protagonismo.
Los alimentos transgénicos son el resultado de una tecnología que trabaja en el traspaso de genes entre diferentes especies, creando nuevos organismos inexistentes en la naturaleza. Desde los tiempos más remotos, el hombre ha modificado las especies con el fin de obtener animales o vegetales más adecuados al consumo. El cruce de determinadas especies para lograr híbridos es algo cotidiano tanto en la agricultura como en la ganadería.

Los supermercados están llenos de verduras que parecen hijas de la coliflor y la lechuga, o naranjas que por dentro son como limones. Pero lo innovador es la aplicación de esas técnicas de manipulación genética a los alimentos.

Razones más que pesadas e interesantes por las que cientos de estos alimentos copan las estanterías de los grandes supermercados, optimizando así las producciones de dichos productos. Si uno piensa que dentro de 50 años se calcula que la población mundial alcanzará los 10.000 millones de habitantes, cabe dentro de la lógica que muchos recursos tecnológicos vayan destinados a alimentar a semejante humanidad, entre ellos la ingeniería genética.

Los transgénicos se pueden clasificar en tres grupos:
- Los organismos que se pueden utilizar como alimento y que han sido sometidos a ingeniería genética (plantas manipuladas genéticamente).
- Los que contienen un ingrediente o aditivo derivado de un organismo sometido a ingeniería genética.
- Aquellos que se han producido utilizando un producto auxiliar para el procesamiento (por ejemplo, enzimas) creadas por medio de la ingeniería genética.

El problema, y causa de las constantes polémicas y campañas en contra de grupos ecologistas, es que aún se desconocen las consecuencias a medio plazo de la ingestión de dichos alimentos. Por otro lado, estos productos dañan el medio ambiente, causan alergias y son resistentes a ciertos antibióticos.

Los científicos arguyen que han de pasar muchos más controles y estudios de calidad para su comercialización que los llamados tradicionales (nadie controla los cruces que un agricultor quiera hacer en sus papas).

En EEUU los alimentos transgénicos y los cultivos manipulados genéticamente son habituales, y en Inglaterra son partidarios de ellos. En Francia, Austria, Luxemburgo o Dinamarca son reacios a su producción. España, por el momento, insiste en la obligatoriedad de informar al consumidor a través del etiquetaje.

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