Cirugía - Apendicitis Aguda
La apendicitis aguda es una enfermedad "de urgencia", por cuanto se presenta en forma repentina, evoluciona en pocas horas y debe ser resuelta en un plazo corto, pues de no ser así puede complicarse de manera tal que puede llegar incluso a comprometer la vida de las personas.
El apéndice es un cilindro delgado hueco que se encuentra "colgado" como una especie de colita del comienzo del Colon o intestino grueso, parte que recibe el nombre de Ciego. Por ello su nombre completo es "apéndice cecal".

No se conoce que cumpla alguna función en nuestro organismo actualmente; solo se supone que en un pasado muy lejano habría tenido un papel importante en la digestión de algunos alimentos, pero su presencia implica el riesgo de que algunas partículas de contenido fecal o alimentos (semillas de frutas, por ejemplo) tapen su lúmen y el contenido ahí atrapado desarrolle una infección e inflamación que se denomina apendicitis aguda. En raras ocasiones la causa de la obstrucción puede ser un parásito (gusano que se encuentra viviendo en el intestino de algunas personas infectadas) o un tumor.

Un cuadro de apendicitis aguda no tratado, puede significar que se produzca la ruptura del apéndice cayendo contenido fecal infectado al peritoneo (membrana que recubre el interior del abdomen), produciendo peritonitis aguda, afección que provoca mayor compromiso (gravedad) del enfermo y puede en algunos casos llevar a infecciones localizadas (absceso suprahepático, por ejemplo) o generalizada (sepsis) e incluso llevar a la muerte.

Tratamiento:
El tratamiento, en casi todos los casos de apendicitis, es quirúrgico (extirpación del apéndice), y a la brevedad posible; salvo en contadas ocasiones, como en pacientes muy ancianos, con trastornos cardiacos o respiratorios graves o en un caso muy especial llamado plastrón apendicular, en que el médico puede decidirse por otra conducta si ello es aconsejable.

También, puede ser motivo de tratar una apendicitis aguda con medicamentos, en vez de operación, cuando no se cuenta con los elementos necesarios para llevar a cabo la intervención (pabellón, instrumental quirúrgico, personal, etc.), como puede ocurrir en localidades rurales aisladas.

Técnica Quirúrgica:
La operación es sencilla, se hace a través de una pequeña incisión de aproximadamente 5 a 6 cms. y puede efectuarse con anestesia general o regional (epidural o raquídea), permaneciendo hospitalizado 48 hrs. en promedio. Si se complica a peritonitis, no solo aumentan los riesgos, sino que la incisión necesaria para hacer el aseo peritoneal adecuado es mucho mayor y el tiempo de hospitalización aumenta hasta por lo menos una semana.

Frecuencia e Incidencia de la Enfermedad:
La enfermedad es más frecuente entre los 15 y 24 años, y en el sexo masculino más que en el femenino; pero puede presentarse en cualquier etapa de la vida. Aparece con cierta frecuencia también en los niños y raramente en menores de 2 años pero en ellos, al igual que en los pacientes de edad avanzada, su diagnóstico es más difícil.

Puede presentarse también en mujeres embarazadas y es la causa más frecuente de cirugía en este grupo. La extirpación del apéndice debe realizarse y ello no presenta mayor riesgo para la madre ni para el hijo, ya que se toman las precauciones necesarias como adaptar el tipo de anestesia, medicamentos que se pueden administrar sin peligro, etc. Por el contrario, de no operarse, como lo explicamos anteriormente, se podría producir una peritonitis aguda por perforación del apéndice, lo que no solo pondría en peligro la vida de la madre, sino que podría provocar un parto prematuro con el riesgo consiguiente para el hijo que espera.

Aunque la apendicitis aguda es provocada por el desarrollo de una infección bacteriana en su interior, no es contagiosa, por lo cual no hay peligro que otros miembros de la familia, o acompañantes, puedan contraerla por contacto con la persona afectada.

Síntomas y signos principales:
El principal síntoma de una apendicitis aguda es el dolor en el lado derecho de la parte baja del abdomen (zona que recibe el nombre de fosa Iliaca Derecha), dolor que muchas veces comienza en la llamada "boca del estomago" (epigastrio) antes de trasladarse a su lugar definitivo.

Con frecuencia se presentan también nauseas y vómitos, pérdida del apetito, fiebre moderada de hasta 39° C y trastornos en la evacuación intestinal: frecuentemente estreñimiento y en algunas ocasiones, diarrea. Fuera del dolor abdominal, la presencia de los otros síntomas no es constante y pueden estar ausentes.
Habitualmente, para diagnosticar una apendicitis aguda, se controla la temperatura axilar y la rectal. Normalmente esta última es superior a la axilar entre 3 y 6 décimas de grado, pero en presencia de una inflamación del apéndice la diferencia entre ambas temperaturas es de un grado o más.
¿Que hacer si presenta síntomas similares?
Debido a la gravedad de las complicaciones al no ser diagnosticada y tratada a tiempo, en caso de que un paciente presente síntomas como los señalados, debe consultar a la brevedad un médico, el cual, mediante la historia clínica, examen físico (examen ginecológico si corresponde) y el apoyo de algunos exámenes de laboratorio (Hemograma, examen de orina, etc.), deberá distinguir si se trata de esta afección o de otras como infección urinaria, gastroenteritis aguda, úlcera gástrica o intestinal, colon irritable, litiasis ureteral, inflamación del ovario o trompa derecha en mujeres, por ejemplo, las cuales pueden dar sintomatología parecida.

Otros exámenes que le pueden realizar:
En la actualidad, a los exámenes citados anteriormente, se puede agregar una ecotomografía apendicular, la que permite visualizar si el apéndice tiene una apariencia normal, o, por el contrario, se encuentra dilatado, tiene sus paredes engrosadas (inflamación) o hay en su interior una colección líquida (absceso), por ejemplo.

Hay también ocasiones en que el apéndice puede variar en su posición, estando ubicado detrás del ciego o "ascendido" en el colon, y no dar los síntomas típicos de la apendicitis aguda y por esto ser difícil diagnosticarla.
Ante la duda, la conducta quirúrgica esta indicada
En todo caso, en presencia de dudas, siempre es preferible operar de más a un paciente extrayéndole un apéndice sano (que no era la causa de sus molestias), a equivocarse dejándolo en su sitio, cuando sí está incubando un proceso agudo, posibilitando con ello que el enfermo se complique con una peritonitis aguda y todo el riesgo que ello representa.
Recomendaciones:

Ante la sospecha de estar ante un caso de apendicitis aguda en un miembro de su familia se debe:
· Llamar al médico o llevar al paciente a un centro asistencial lo más pronto posible.
· No administrar medicamentos sin indicación del médico, especialmente antibióticos o analgésicos fuertes, que pueden enmascarar el cuadro e inducir a error en el diagnóstico.
· No efectuar lavados intestinales o administrar purgantes, lo que podría favorecer una ruptura apendicular.
· No suministrar alimentos al paciente: Debe permanecer en ayunas, ya que de confirmarse el diagnóstico deberá ser operado a la brevedad, y es condición esencial para ello que lleve un tiempo sin ingerir sólidos ni líquidos. Este periodo varía según la edad del paciente, siendo en los adultos de seis horas como mínimo.
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