Ortopedia y Traumatología - El diagnóstico de la hernia discal debe basarse en la clínica.

Las imágenes de resonancia magnética nuclear (RMN) deben ser contrastadas con la evaluación clínica antes de determinar si existe necesidad de tratamiento en un caso de hernia discal.

Un paciente puede presentar imágenes de RMN que evidencien patologías lumbares, pero sin que el sujeto las manifieste sintomáticamente; en estos casos resultaría innecesario un abordaje terapéutico, siempre y cuando no sean hernias que puedan generar disfunciones motoras o lesiones génito-urinarias.

La decisión de intervenir quirúrgicamente debe estar siempre avalada por unos resultados clínicos y por una rigurosa selección del paciente. Más del 80 por ciento de los casos de hernia discal se solucionan con un tratamiento conservador, basado en el reposo y en el control analgésico. Es fundamental tener paciencia, porque se trata de una patología que puede remitir a los tres o cuatro meses de presentarse o, al menos, desaparecer durante largos periodos. Como se suele decir: "las listas de espera han curado muchas hernias de disco".

Menos cirugía
Hay que escalonar el tratamiento de la hernia, empezando con los recursos más conservadores, para recurrir a la cirugía en los casos más graves. "Ahora se utiliza menos la cirugía que antes y las técnicas han evolucionado mucho, por lo que los pacientes pueden beneficiarse de métodos microquirúrgicos, que evitan las grandes resecciones de las intervenciones agresivas. Probablemente, la novedad más interesante en estos últimos años ha sido la utilización de la endoscopia durante las operaciones. No obstante, la cirugía, al anular el disco, comporta el riesgo que implica prescindir de una función de la columna vertebral".

Los tratamientos "milagrosos" de los dolores lumbares: "Presentan los mismos resultados que obtienen el reposo y un poco de tiempo". En este punto, se ha destacado la incidencia de los factores psicosociales en estas patologías. "Existen estudios que muestran que hasta un 40 por ciento de los pacientes con hernia discal se recuperan tras la administración de un placebo. Es evidente que existe un fuerte componente psicológico en la aparición del dolor lumbar, que puede encontrarse, entre otras razones, en un trabajo monótono y pesado". Entre las profesiones con más propensión a padecer la hernia discal se encuentran los trabajos de esfuerzo, los dentistas, los conductores y los trabajos muy sedentarios. "También pueden provocar dolores lumbares deportes como la hípica, el esquí de fondo, la halterofilia y la conducción de motos y lanchas acuáticas, por las vibraciones del motor que producen movimientos violentos".

Los expertos han coincidido en la utilidad de educar desde la infancia para prevenir las lumbalgias. "Los escolares cargan con mochilas pesadas y también disponen de un mobiliario no adaptado al aumento de talla de las últimas generaciones, lo que les obliga a sentarse incorrectamente". Además, se estima que un tercio de las patologías discales se previenen corrigiendo las posturas.

La actitud conservadora se impone a la cirugía en hernia discal lumbar
El tratamiento de la hernia de disco lumbar cada vez debe ser más conservador y sólo después de un mínimo de seis meses con terapia analgésica y antiinflamatorio, junto a tratamiento de rehabilitación fisioterápica, se optará por la vía quirúrgica.
Una correcta información postural en el trabajo y la vida diaria es el complemento ideal para superar una hernia en el raquis lumbar sin tener que recurrir a la cirugía.
Hace 25 años, el 80 por ciento de los pacientes eran susceptibles de cirugía, cifra que apenas llega al 2 por ciento actualmente".

Hasta hace dos décadas el reposo era una indicación habitual, extremo que con posterioridad ha demostrado que no aporta resultado positivo alguno. El protocolo que se sigue en la actualidad es básicamente el conservador. "Lo primero es el diagnóstico exacto de la patología y a continuación un tratamiento con analgésicos y antiinflamatorios no esteroides".
Cuando la fase aguda comienza a ceder, es el momento de remitir al paciente a la fisioterapia, que tiene una gran importancia en la resolución de la enfermedad".

Educación postural
Se conoce en estos momentos, que la fisioterapia no sólo se trata de una gimnasia de potenciación, "aun siendo importante esta faceta", sino también de un tratamiento postural del paciente, "para que sepa en cada momento del día cuáles son las posturas más correctas para un buen funcionamiento de la estructura lumbar, algo que se olvida con frecuencia cuando tratamos a pacientes con alteraciones discales".

El déficit en el mantenimiento de las buenas posturas es causa de alteraciones en el raquis lumbar. "Si conseguimos quitar el dolor y que no haya déficit motor con el tratamiento conservador, no debemos operar nunca. Debemos ser cada vez más conservadores".

Personas de riesgo
En caso de que el tratamiento conservador falle en una primera línea, "el paso siguiente es iniciar una analgesia más agresiva, para lo que las Unidades del Dolor, en los hospitales que dispongan de ellas, son una garantía de éxito", "Sólo si este tratamiento fracasa nuevamente, tras seis meses de tratamiento, es cuando podemos plantearnos la posibilidad de intervenir quirúrgicamente".

A pesar de lo anterior, se ha reiterado que la cirugía siempre será la última opción en el tratamiento de la hernia de disco lumbar, en la que los principales factores de riesgo recaen "sobre los ex deportistas, ya que han utilizado su organismo al límite y después bajan la guardia; los obesos, por la sobrecarga que soporta su columna lumbar; las personas que tienen alteraciones morfológicas congénitas, las que desarrollan trabajos sedentarios y las que emplean máquinas pesadas y vibratorias".

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