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Autor: Dr. Francisco Goyenechea Gutiérrez
Institución: Hospital Pediátrico Docente "Juan M. Márquez".
Ciudad de La Habana. Cuba.
E-mail: goyo@infomed.sld.cu
Historia Desarrollo Fisiopatogenia Manifestaciones
Clínicas
Bibliografía Enviar Comentarios
Historia
Hipócrates, 460 años antes de nuestra era reporta un paciente
con cuadro de otorrea asociado a síntomas cerebrales y afirma..."
Tenemos que prestar atención al dolor agudo de oído acompañado
de fiebre porque el enfermo puede caer en delirio y morir en corto tiempo"..;
por otra parte señala que si existía otorrea el pronóstico
era mejor y para él la otitis no era el proceso primario. (1,2,3)
En el Siglo XVI se reporta el primer drenaje
exitoso de un absceso no traumático por el cirujano francés
Morand (3, 4). En 1699, De La Peyronie, trató con buenos resultados
un enfermo con un empiema subdural, lo que reportó 10 años
después (5).
En el Siglo XIX se incrementan los reportes
referidos a las colecciones sépticas intracraneales. Farré,
en 1814, habla por primera vez de la asociación de los abscesos
cerebrales y las cardiopatías congénitas cianóticas
(3); Roux, en 1821, cita dos casos tratados con éxito (3); Dupuytrn
(1823) y Delmoid (1850) reportan el drenaje de abscesos por incisión
cortical y drenaje, ambos pacientes fallecieron (4).
Una revisión de la Oficina General
de Cirujanos de Estados Unidos, en 1870, reporta un gran número
de pacientes que fallecían de abscesos cerebrales como consecuencia
de heridas penetrantes de la cabeza; además un Grupo de ellos presentaban
empiemas subdurales. De 156 enfermos trepanados por éstas causas
el 56% moría y ninguno era diagnosticado preoperatoriamente , aunque
hubo reportes con éxitos ocasionales como el de Weds, en 1872 (4).
En 1886 Gowers y Barker publican el primer caso de un absceso cerebral
de origen ótico diagnosticado y localizado correctamente con un
drenaje operatorio exitoso. Dos años mas tarde Gowers, en su libro,
afirma que en los abscesos post-traumáticos el tratamiento quirúrgico
generalmente era fallido y que en los otógenos el pronóstico
era mejor (4). Ceci y Onetti, en 1886, publican su experiencia en las
colecciones subdurales (5).
El gran despegue en el tratamiento exitoso de las colecciones sépticas
intracraneales se produce en 1867 a partir de los trabajos de Lister,
en 1867, sobre la antisepsia (3, 4). En 1988, en la Reunión Anual
de Médicos Británicos, McEwen afirma que para operar el
cerebro era necesario desarrollar: 1) una cirugía aséptica,
basada en los principios de Lister y 2) los principios de la localización
cerebral (4).
A partir de ese momento se sugieren modalidades
de tratamiento quirúrgicas (incisión dural, aspiración,
resección) que culminan en 1893, con el trabajo de McEwen, que
analiza integralmente éstas lesiones en su obra titulada "Pyogenic
Infective Diseases of the Brain and Spinal Cord", donde realiza una
serie de recomendaciones que aún son válidas, por lo que
puede ser considerado el "Padre del manejo moderno de los abscesos.
El resto del Siglo decursa con la aceptación de las afirmaciones
de McEwen, aunque no faltaron detractores como el famoso pediatra Holt.
(3,4).
En el Siglo XX, en 1910, Blegvad muestra
su experiencia con 44 pacientes con empiema subdurales, señalando
como causa principal las supuraciones por el oído, que eran debidos
a tromboflebitis y/o extensión directa, la importancia del diagnóstico
diferencial con los abscesos y sugiere que el tratamiento de elección
es el drenaje quirúrgico (6).
En los primeros 20 años de la vigésima
Centuria aparecen publicaciones fundamentalmente en Europa destacándose
las de Krause, Oppenheim, Balance, Rawling y Horsley; en América
se destacan fundamentalmente Cushing y Dandy (4).
Dandy, en 1926, asevera que el tratamiento
del absceso cerebral es la punción y drenaje, principio válido
en la actualidad, Sandford, en 1928, reporta los primeros casos en lactantes
(4).
De los años 30 a la actualidad han
sido múltiples los avances alcanzados que han permitido mejorar
el diagnóstico clínico, topográfico, las investigaciones
y las modalidades de tratamiento
Desarrollo
Abcesos Cerebrales
El Absceso Cerebral puede definirse
como un proceso supurativo focal en el parénquima cerebral. Constituyen
una patología de gran importancia para el neurocirujano ya que
un diagnóstico temprano y adecuado la convierten en una entidad
de buen pronóstico; sin embargo lo contrario es catastrófico.
Epidemiologìa
Se estima que en un hospital general
se detecta un paciente con un absceso cerebral por cada 10,000 ingresos
y se considera que un Servicio de Neurocirugía es "muy ocupado"
cuando atiende de 4 a 10 enfermos al año.(Infecciones: 9,10).
Existen contradicciones en la actualidad
respecto a su incidencia, para algunos la misma ha disminuido gracias
al uso, quizás indiscriminado, de los antibióticos y para
otros ha aumentado debido al alza de pacientes con Inmunosupresión,
de los catéteres endovasculares, de las expectativas de vida, de
las enfermedades graves y la detección precoz por medio de la Tomografía
Axial Computada (TAC). La respuesta a esta interrogante la ofrece un estudio
realizado en Suiza y publicado en 1988, donde analizan la incidencia de
los abscesos cerebrales en 20 años y demuestran que la misma se
mantiene invariable, lo único es que los casos diagnosticados premorten
se han incrementado y los postmorten disminuido (7).
Se citan una serie de factores que influyen
en la incidencia como: las condiciones económicas de un país
(para algunas variaciones geográficas), la edad, el sexo, el estado
del sistema inmune.
Es innegable que las condiciones económicas
son un factor determinante, no son iguales las condiciones higiénico
sanitarias y de alimentación en un país desarrollado que
en un país del Tercer Mundo esto sin tener en cuenta que muchos
de los enfermos no tienen la posibilidad de recibir atención médica.
Los enfermos mas afectados se encuentran en las cuatro primeras décadas
de la vida debido a que durante este período de tiempo son mas
frecuentes las otitis, sinusitis, los traumatismos craneales abiertos
(por juegos o accidentes) y las cardiopatías congénitas.
Por debajo de los dos años son extremadamente raros (generalmente
secundarios a meningitis) y en el Recién Nacido mas aun (secundarios
a sepsis por Citrobacter y Proteus). En las edades avanzadas su frecuencia
aumenta.
Se reporta que son mas frecuentes en el sexo
masculino que en el femenino en una relación de 3 a1, sin que haya
podido encontrar una explicación.
El estado del sistema inmunológico es un factor muy importante.
Un paciente con una Diabetes Mellitus está más propenso
al absceso, igualmente los pacientes con leucosis e inmunodeficiencias
adquiridas o congénitas. En el caso del SIDA, infrecuente en nuestro
medio, menos aun en niños y cuando ocurren los gérmenes
presentes son oportunistas, virus u hongos.
Causa de los Abcesos cerebrales
Los orígenes a partir de
los cuales se desarrollan son:
1.- Focos de supuración contiguos.
2.- Introducción directa traumática o quirúrgica.
3.- Diseminación hematógena.
4.- Meningoencefalitis bacterianas (lactantes)
5.- Presencia de poro dérmico y/o tumores de inclusión.
6.- Inmunosupresión.
7.- No precisada.
Focos de Supuración Contiguos:
Se plantean que se producen por trombosis retrógrada de las venas
emisarias y diploicas y no por la colección "per se".
Las causas fundamentales son las otitis, mastoiditis, sinusitis e infecciones
dentarias. Los abscesos de este origen son generalmente únicos,
grandes y bien encapsulados, con buen pronóstico. Su topografía
depende del sitio de origen; así los secundarios a otitis y mastoiditis
asientan en el lóbulo temporal o en fosa posterior (cerebelo),
pero mas frecuentes los primeros. Los dependientes de los senos paranasales
generalmente son frontales, aunque se han reportado en región supraselar
y en el lóbulo temporal, son raros en el niño por debajo
de los siete años pues los senos frontales, aunque pueden desarrollarse
a partir de las celdas etmoidales. Los dentarios son frontales. Algunos
autores plantean que las lesiones de este origen tienden a disminuir por
un mejor tratamiento de las lesiones de base.
Introducción directa traumática
o quirúrgica:
La siembra del germen puede ser por cualquiera de estos procederes.
Desde el punto de vista traumático las causas mas frecuentes son
las fracturas abiertas o compuestas, en que un cuerpo extraño se
aloja en el tejido cerebral, ya sea tierra, piedras, maderas, Un punto
especial lo constituyen las heridas por proyectiles por arma de fuego,
se plantea que en estos casos el proyectil rara vez produce un absceso
ya que como alcanzan alta velocidad y gran calor "se esterilizan",
no obstante hay reportado casos por esta causa. Nosotros vimos una niña
que desarrolló un absceso a partir de una "mocha" al
canalizar una vena epicraneal en la lactancia. Las fracturas de la base
craneal también pueden dar lugar a éstas lesiones por ellas
mismas o por una fístula de Líquido Cefalo Raquídeo
(LCR) Secundaria.
La cirugía cuando no se realiza con los cuidados mínimos
necesarios puede producir éstas masas.
Diseminación hematógena:
Se producen a partir de focos sépticos distantes que embolizan
al torrente circulatorio y ocasionan siembras en el cerebro. Generalmente
son múltiples, profundos y mal encapsulados. Topográficamente
se sitúan en los sitios de distribución de la arteria cerebral
media, que es la continuación de la arteria cerebral media. Su
pronóstico es malo.
La fuente embolígena puede tener diversas localizaciones, los sitios
mas frecuentes son el pulmón (sobre todo en supuraciones crónicas,
presencia de empiemas, bronquiectasias), lesiones cutáneas, osteomielitis,
infecciones pélvicas y abdominales, o cualquier otra localización.
Dentro de este Grupo merecen especial atención
los pacientes con afecciones cardiovasculares. Las Cardiopatías
Congénitas, sobre todo las cianóticas, en que existe un
flujo directo de derecha a izquierda con lo cual se obvia el filtro que
constituye el pulmón en el recambio de la sangre arterial y venosa.
La frecuencia en éstas situaciones oscila entre el 5 y el 50% de
los casos, lo que depende del grado de atención médica de
estos enfermos, pues generalmente no aparecen hasta después de
los dos años y en los países desarrollados antes de esa
edad las malformaciones ya están corregidas. Las mas frecuentes
son la Tetralogía de Fallot y la Transposición de los Grandes
Vasos. Las endocarditis agudas o crónicas y los enfermos con prótesis
valvulares también constituyen un Grupo de alto riesgo.
Poro Dérmico y Tumores de Inclusión:
El llamado poro dérmico es una malformación por defecto
de cierre, en que se aprecia un "poro" cutáneo que se
acompaña de un trayecto fistuloso de profundidad variable y cuando
el mismo termina intraduralmente, puede ser fuente de origen de meningitis
a repetición y algunos pacientes pueden presentar al final del
trayecto tumores de inclusión (dermoides y epidermoides) que se
abscedan con frecuencia. El poro dérmico está situado en
la línea media y la trayectoria de la fístula puede ir a
zonas vecinas. Hemos tenido una niña con un poro dérmico
supratentorial situado a 6 cm por encima del unión en la cual el
trayecto fistuloso terminaba en la cavidad del IV ventrículo en
un tumor dermoides abscedado.
Meningitis:
En los dos primeros años de la vida y sobre todo en la lactancia
hay un Grupo de Meningoencefalitis (sobre todo a Hemophilus Influenzae)
que tienen tendencia a producir sufusiones subdurales que pueden producir
abscesos cerebrales. Si se deben a infección secundaria de las
sufusiones o a trombosis séptica local por contacto está
por determinar.
Inmunosupresión:
Un estado inmunológico deficiente constituye sin dudas una causa
de abscesos cerebrales. En el RN en el cual es sistema inmunológico
no está maduro se conoce presentan deficiencias en la protección
que producen las IGM que no atraviesan la barrera Placentaria y en el
lactante es vital la lactancia materna para que a través de la
madre el niño adquiera anticuerpos contra diferentes gérmenes.
Por otro lado un enfermo diabético, con una leucosis, con un linfoma,
post radiaciones o quimioterapia constituye un Grupo de riesgo.
Un comentario aparte merece el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida
(SIDA), los que son propensos a infecciones frecuentes por gérmenes
oportunistas y pueden dar lugar a abscesos por los mismos, así
como por hongos y la literatura reporta un incremento de los de origen
tuberculoso.
Etiología no precisada:
A pesar de los adelantos en la detección de signos de sepsis todavía
existe un Grupo de enfermos en los cuales no es posible detectar el punto
de partida de la infección en ausencia de causas predisponentes.
Fisiopatogenia
El encéfalo es un órgano
bien protegido fundamentalmente por las cubiertas meníngeas y la
barrera hematoencefálica. La duramadre es una gran barrera protectora
para las infecciones y en los casos que la misma se lesione aun quedan
la aracnoides y la piamadre. Estudios en animales han demostrado que una
el papel de las meninges en este sentido y todos conocemos el papel fundamental
que juega la barrera hematoencefálica, incluso cuando queremos
utilizar una droga. Por lo tanto la presencia de pus yuxtameningeo no
significa invariablemente que se formará un absceso, por tanto
para que se p roduzca es necesario la rotura de la integridad de las meninges
y/o sus cubiertas.
En presencia de una infección por
contigüidad se piensa que la siembra es secundaria a una tromboflebitis
de las venas emisarias y diploicas y/o que el pus sobre la corteza actúe
como irritante y lleve a arteritis y flebitis locales con lesión
del parénquima. En los casos de diseminación hematógena
se producen por trombo - embolismos sépticos.
En la formación de un absceso cerebral se han descrito diferentes
etapas que se pueden resumir en general como de cerebritis, de colección
del pus, de aislamiento y de encapsulación con diversos eventos
anatomopatológicos, describiremos la de Britt y colaboradores.
Según ellos son las siguientes:
1) Cerebritis Temprana:
Dura de 1 a 3 días y se caracteriza por inflamación local
de los vasos sanguíneos, edema y necrosis.
2) Cerebritis Tardía:
Dura de 4 a 9 días, se caracteriza fusión de las diversas
áreas de necrosis con el consiguiente aumento del área,
aparece el pus y es la etapa de máximo edema. Alrededor de la zona
inflamada comienza a aparecer una red de fibras colágenas.
3) Formación Capsular Temprana:
Dura de 10 a 13 días. Se consolida la red de colágeno con
vistas a aislar el centro necrótico.
4) Formación Capsular Tardía:
Dura de 14 a 28 días, aquí aparece la gliosis reaccional
que incrementa el aislamiento de proceso y es la que forma la verdadera
cápsula del absceso, lo que demora por lo menos dos semanas más.
Ya en el "Absceso Maduro" se
pueden diferenciar perfectamente cinco zonas:
- Una central necrótica.
- Una zona periférica a la anterior de células inflamatorias
y fibroblastos.
- Una cápsula de fibras colágenas.
- Un áreas de vasos de neoformación.
- El área de gliosis y edema reaccional.
Se han mencionado una serie de factores
que influyen en la extensión y formación de la cápsula:
1.- El organismo causal. Un germen
de gran virulencia e invasividad con gran reacción local producen
manifestaciones de hipertensión intracraneal rápidas y graves,
por lo tanto no hay un lapso de tiempo adecuado para la formación
de una buena cápsula.
2.- El origen de la infección. Los
abscesos hematógenos tienen tendencia a ser múltiples y
dan manifestaciones tempranamente y la cápsula no siempre está
bien organizada. En el caso de los focos supurativos contiguos el proceso
es mas lento y por tanto se desarrolla una buena envoltura del proceso.
3.- Antibióticos. Algunos han mencionado
que los mismos influyen en la formación capsular del absceso; pero
en realidad lo que sucede es que su aplicación en las fases de
Cerebelitis controla sepsis y la histogénesis del proceso, pues
después de formada la misma no tienen ninguna influencia.
4.- Esteroides. Se plantean que retardan
la formación capsular por reducción de la permeabilidad
capilar y de la quemotaxis de las células blancas hacia el sitio
infectado.
Manifestaciones Clínicas
Los síntomas y signos se
relacionan estrechamente con la edad del enfermo, localización,
tamaño, número de lesiones, virulencia del germen, estado
inmunológico del hospedero, edema cerebral asociado, así
como el grado de hipertensión endocraneana presente.
Una buena anamnesis en la cual se evidencie
la ocurrencia de sepsis con anterioridad o de cuadros febriles y que acuda
a nosotros con hipertensión endocraneana obliga a excluir la posibilidad
de un absceso, aunque no siempre se define este antecedente.
En los lactantes predomina el aumento del
perímetro cefálico, la fontanela abombada, la irritabilidad,
pueden aparecer convulsiones, la fiebre es ocasional y generalmente no
aparecen signos focales.
En los niños mayores aparecen cefaleas
en un 75 al 90% de los casos, que puede ser intensa y ubicarse según
la localización lesional, que generalmente se acompañan
de vómitos y papiledema. Menos del 50% presentan fiebre al acudir
a nosotros. Un 30 a 50% de los enfermos presenta convulsiones. Pueden
aparecer signos focales en dependencia de la topografía lesional
(afasias, defectos motores, respuesta plantar extensora, hemianopsias,
etc.), algunos tienen signos meníngeos, irritabilidad y en los
pacientes con localización en la fosa posterior manifestaciones
cerebelosas, nistagmus, ataxia, dismetría, etc.
Un comentario aparte merece el estado de
conciencia del enfermo pues está relacionado directamente con el
pronóstico, un paciente vigil debe evolucionar satisfactoriamente
y un paciente en coma ensombrece la evolución.
Bibliografía1
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Los comentarios sobre este trabajo puede
hacerlos en el Libro de Visitas de Cubamedica.
Si desea contactar con el autor, E-mail: goyo@infomed.sld.cu
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