Generalidades:
Los tumores cerebrales (TC) primitivos tienen una incidencia que varia
entre 2-19 por 100,000 habitantes por año, esta diferencia tan amplia
pudiera relacionarse con el estado de desarrollo de cada país y los
criterios de selección, pero en la mayoría de los reportes
las cifras oscilan entre el 2 y 6 por 100,000 habitantes. Mas de la mitad
son de origen gliomatoso y de ellos el 66% malignos. Representan el 2,5%
de las muertes por cáncer, constituyendo la tercera causa de fallecimiento
los 15 y los 34 años. Constituyen el 20 % de todos los cánceres
en el niño, solo superados por los linfomas y las leucosis, siendo
la segunda causa de muerte en el menor de 15 años, sólo superados
por los traumatismos.
Predominan mas en el sexo masculino que en
el femenino en una relación 1,2 a 1; pero esto pudiera reflejar
la preponderancia de un sexo sobre otro en la población normal;
sin embargo en algunas localizaciones topográficas esto se hace
mas evidente (por ejemplo en región pineal llega a ser de 12 a
1) y en otras se invierte con mayor ocurrencia en el sexo femenino (región
optoquiasmática). En el negro la relación masculino/femenino
es de 0,9 a 1. En cuanto a la edad se reportan tres picos de incidencia:
entre los 5-7 años, entre 20-25 años y después de
los 60 años.
Etiologìa:
No se conocen el origen de los tumores cerebrales; pero se han mencionado
algunas causas potenciales:
1.- Factores Genéticos:
Se conoce la predisposición de los pacientes portadores de Neurofibromatosis
a padecer tumores cerebrales, fundamentalmente gliomas benignos y sub-ependimomas;
así como la mayor ocurrencia de gliomas en pacientes del Grupo
Sanguíneo A Positivo. Algunos mencionan que son mas frecuentes
los TC en los pacientes epilépticos; pero pensamos que son una
manifestación de la lesión mas que una causa predisponente.
No obstante el futuro está en los estudios genéticos y de
biología molecular.
2.- Medio Ambiente y Dieta:
Se ha estudiado la influencia de las condiciones ambientales y de la dieta
en el origen de los TC como:
A: Compuestos Nitrogenados:
en animales de experimentación se ha demostrado el efecto cancerígeno
de estos compuestos y se deduce que pueden afectar también a los
niños, principalmente en los países desarrollados donde
estos productos están en el ambiente. Estos se pueden adquirir
por la dieta, el agua, por fumadores activos y pasivos, en algunos cosméticos
y por medio de drogas. Por otro lado se conoce que la ingestión
de Vitamina C disminuye la incidencia de tumores y ella inhiben el metabolismo
de los productos nitrogenados.
B: Ocupación de los
padres: Se ha mencionado como otro
factor que influye en la aparición de cáncer, la incidencia
es mayor en hijos de trabajadores del papel, la Industria Aerospacial
y la Fuerza Aérea.
C: Radiaciones Ionizantes
y No Ionizantes: Se ha asociado la
exposición temprana a los Rayos X, ya sea en Recién Nacidos
o Intraútero a tumores del SNC, refiriéndose que son de
6 a 8 veces más frecuentes en los que se han sometido a radiaciones
5 años antes. Igualmente se ha mencionado la exposición
a un campo ionizante de baja frecuencia como causa de tumores, ya que
aumentan el metabolismo de la ornitin decarboxilasa que se piensa activa
el crecimiento celular. El desastre de Chernobil es una triste experiencia.
D: Otros Factores:
Se han sugerido como posibles inductores la exposición a insecticidas,
antecedente de traumas craneales, la ingestión de barbitúricos
por la madre durante el embarazo y el primer parto con alto peso al nacer.
3.- Posible origen viral:
A continuación lo exponemos con mayor amplitud.
La mayoría de los procesos expansivos de la fosa craneal posterior
son considerado como tumores embrionarios y se han realizado múltiples
investigaciones tratando de encontrar su etiología. Se conoce que
en la unión del velo medular anterior y posterior existe una zona
con células germinativas (los meduloblastos) que durante la embriogénesis
se diferencian en glioblastos y neuroblastos; pero por razones no precisadas
hay algunos que quedan en su forma indiferenciada, formando verdaderos
acúmulos de células, lo que se ha podido demostrar realizando
autopsias a recién nacidos y niños pequeños fallecidos
por otras causas; al mismo tiempo se sabe que a dicho nivel no existe
barrera hematoencefálica; por lo que se ha supuesto que cualquier
noxa Intraútero pudiera ser el origen de estos tumores.
En los últimos años se ha logrado
reproducir tumores intracraneales en animales de experimentación,
fundamentalmente en Hámsters, inyectando tres familias diferentes
de virus: los papovas, los adenovirus y los retrovirus. Sin embargo, parece
que los papova son los de más potencialidad en este sentido, pues
cuando se inoculan a Hansters recién nacidos, inducen la formación
de masas intracraneales, muy parecidas histológicamente a las encontradas
en los niños y además es la única virosis que "in
vitro" transforma neuroglias normales humanas en malignas. Pero quizás
lo más sugestivo de que los virus papova inducían cánceres
del SNC, fue que en 1961 se conoció la existencia de una vacuna
contra la poliomielitis contaminada con un virus papova (el SV-40). Esta
vacuna se administró durante ocho años. Se realizó
un estudio a todas las madres que recibieron la misma y se demostró
la duplicación de las neoplasias del SNC, en los hijos de las mismas;
pero lo más llamativo fue que los expuestos al virus SV-40 tuvieron
meduloblastomas en un 52%, mientras en el resto de la población
estudiada la incidencia fue de un 25%; no obstante está por conocer
la verdadera causa de estos tumores.
Aspectos anatómicos,
fisiológicos y propios de los TC
Los TC se presentan la peculiaridad de estar situados en una cavidad
semirígida delimitada exteriormente por la bóveda craneal
con los tabiques durales en su interior, la tienda del cerebelo da lugar
a un compartimento infratentorial (donde se ubican principalmente el cerebelo
y el tallo cerebral) y a otro supratentorial (hemisferios cerebrales,
diencéfalo, núcleos basales), el que a su vez la hoz del
cerebro divide en dos, un compartimento derecho y otro izquierdo.
Esta cavidad esta ocupada por el encéfalo, el liquido céfalo-raquídeo
(LCR) y por sangre (contenida en los vasos sanguíneos) y cualquier
aumento de volumen dentro de la misma tiene que realizarse a expensas
de uno de los componentes (Ley de Monro Kelly Modificada); esto da lugar
a que el volumen crítico adicional intracraneal sea de unos 100
gramos, es decir este sería el tamaño mayor tolerado. Por
otra parte la presencia del TC produciría una hipertensión
intracraneal (HI) que produce síntomas adicionales a los del tumor
por si mismo. En el niño éstas masas pueden alcanzar mayor
tamaño, pues tienen un espacio subaracnoideo mayor y las suturas
craneales no están cerradas y mayor aún en los lactantes
en que están presentes las fontanelas.
Desde el punto de vista fisiológico
está la presencia de la Barrera Hemato-Encefálica (BHE);
se conoce bien el papel que juega dicha barrera en la protección
del encéfalo, aunque puede estar rota en algunas regiones del tumor.
Para que una sustancia atraviese la misma debe ser liposoluble, debe estar
ionizada y tener un peso molecular bajo. Junto a esto el flujo sanguíneo
cerebral en la zona del TC está disminuido y se conoce que hay
partes del tumor que son hipermetabólicas y otras hipometabólicas
(las zonas necróticas o de isquemia mantenida).
Los TC se acompañan de un edema cerebral
importante que aumenta más la HI, éste edema es mucho mayor
en los adultos que en los niños.
Los tumores cerebrales solo metastizan de manera excepcional y en general
lo que producen son siembras tumorales, es decir se diseminan por las
vías de circulación del LCR aspecto importante a considerar
en el momento de la terapéutica.
Características
de los Tumores cerebrales en el Adulto
Predominan en el espacio supratentorial con localización hemisférica,
primando en los lóbulos frontales y temporales; sólo el
10% se ubica en la fosa posterior. Son mas frecuentes después de
los 50 años, sólo entre el 20 y el 30% benignos.
Alrededor de la mitad son de origen glial.
El 90% derivados de los astrocitos, 5% de las oligodendroglías
y 5% del epéndimo. Los astrocitomas se localizan con mayor frecuencia
en región frontal, aunque los mas malignos (glioblastomas multiformes)
son de preferencia temporales. Los benignos debutan alrededor de los 40
años y los "glioblastomas" después de los 55.
Los oligodendrogliomas se sitúan cerca de la línea media
y frontales y aparecen alrededor de los 40 años. Los ependimomas
se ubican en las cavidades ventriculares.
Los meningeomas se presentan en un 25-30%, son generalmente benignos,
mas frecuentes en la mujer después de los 50 años y su localización
topográfica es variada.
El 60% de las lesiones metastásicas
se presentan entre los 40 y 60 años de edad y dependen fundamentalmente
de melanomas (70%), pulmón (30-50%), mama (30-50%), riñón
(20%) y digestivas (8%), en orden decreciente. Hay algunos tumores primitivos
que pueden debutar con la metástasis cerebral pulmón 30%,
mama 23%, digestivos 7%, aunque hay un 23% en los que no se puede determinar
donde está situado el primitivo.
Los adenomas hipofisarios son mas frecuentes en la mujer, en edad fértil.
Características
de los Tumores Cerebrales en el Niño
Hay una serie de aspectos propios de los TC en los niños:
1.- Es mas frecuente la incidencia de tumores
de la fosa craneal posterior asociados a hidrocefalia como complicación.
2.- Las cisternas basales, las del Valle
Silviano y el espacio subaracnoideo de la convexidad son mayores, lo que
unido a que las suturas de los huesos craneales no se hayan cerrado, hace
que los mismos toleren mejor las masas ocupativas y que el diagnóstico
se realice cuando han adquirido grandes dimensiones.
3.- El edema cerebral peritumoral es menor
y nunca se aprecia el edema cerebral maligno, que con tanta frecuencia
se ve acompañando a los tumores malignos del adulto.
4.- Los tumores predominantes son el meduloblastoma,
el astrocitoma quístico de cerebelo y los tumores neuroectodérmicos
primitivos.
5.- Existe un predominio los tumores intraventriculares
y parenquimatosos.
6.- Los craneofaringeomas son frecuentes
mientras los adenomas hipofisarios son prácticamente inexistentes.
Otro aspecto destacable son las variaciones
en la localización topográfica de las neoplasias según
su edad de presentación. Desde el nacimiento hasta los seis meses
de edad hay un predominio franco de las lesiones supratentoriales que
generalmente son de alta malignidad, entre los seis meses y los dos años
la incidencia de masas supra e infra tentoriales se iguala y ya a partir
de los dos años existe un predominio franco de las de fosa posterior;
sin embargo en los últimos años algunos autores señalan
un predominio de las lesiones por encima del tentorium en todas las edades,
como ocurrió en nuestra serie, lo que pudiera ser secundario a
la facilidad con que se diagnostican los tumores desde la aparición
de la Tomografía Axial (TAC) y la Resonancia Magnética Nuclear
(RMN), o que el Servicio sea un Centro de Referencia Nacional, lo que
puede hipertrofiar los datos.
Existen variaciones en la preponderancia
histológicas en diferentes zonas geográficas, en Norteamérica
y Europa predominan los Astrocitomas y los Tumores Neuroectodérmicos
Primitivos (PNET) y en Africa y Asia los Craneofaringeomas y Tumores Pineales.
En los últimos años se ha realizado una nueva clasificación
histológica de los tumores cerebrales en los niños y se
reporta una nueva variedad, el ganglioglioma, para algunos tan frecuentes
como los craneofaringeomas, nosotros no tenemos ningún tumor de
este tipo.
Complementarios
útiles en los Tumores Cerebrales
La radiología simple de cráneo es útil pues se
pueden apreciar los signos directos e indirectos que hacen sospechar la
existencia de una neoplasia, los signos indirectos están relacionados
con el aumento de la PIC (diastasis de suturas, aumento de impresiones
digitiformes, descalcificación del dorso selar, etc.), sin que
exista ningún signo patognomónico del mismo.
Los signos directos pueden ser calcificaciones
anormales, erosiones óseas o desplazamientos de estructuras normales
calcificadas. Los TC que con mayor frecuencia se calcifican son los meningeomas,
craneofaringeomas y oligodendrogliomas.
Desde el punto de vista Electroencefalográfico
se puede apreciar un enlentecimiento difuso, secundario a la hipertensión
endocraneana o signos irritativos focales (sobre todo cuando son corticales
o subcorticales), relacionados con la presencia y topografía del
tumor. Con el advenimiento del Electroencefalograma Cuantitativo las posibilidades
diagnósticas se han incrementado.
Sin dudas, en nuestro medio, el examen más
útil, sencillo, rápido y no invasivo es la Tomografía
Axial Computada (TAC), que permite apreciar el tumor con sus características
específicas, densidad tumoral, presencia o no de cápsula,
infiltración de estructuras vecinas, edema asociado, calcificaciones.
Con la inyección de contraste se puede obtener mas información.
Realizando reconstrucciones sagitales y coronales se puede tener una idea
exacta de la localización de la lesión y sus relaciones
anatómicas. Su único inconveniente es la cantidad de radiaciones
que recibe el enfermo durante el estudio.
La Resonancia Magnética Nuclear (RMN) constituye sin dudas un elemento
diagnóstico mas eficiente que la TAC, las imágenes tienen
mayor resolución y las relaciones anatómicas son mas precisas.
Con los equipos de nueva generación es posible localizar las áreas
funcionantes del encéfalo, la circulación del líquido
céfalo-raquídeo y la RMN Espectroscópica permite
conocer la histología tumoral. Su desventaja en el caso de los
niños pequeños radica en requerir una mayor colaboración
del paciente por ser un estudio más prolongado durante el cual
no se puede movilizar, por lo que debe realizarse, en ocasiones, bajo
anestesia general.
Los Potenciales Evocados Auditivos de Tallo
Cerebral (PEATC) son respuestas evocadas al estimular el receptor auditivo.
En ellos se mide la amplitud y latencia de las ondas. Esquemáticamente
se producen cinco ondas: la onda I se debe al receptor; la dos se produce
por el nervio; las III y IV son propias de los núcleos vestibulares
y cuerpo trapezoide y la V traduce función colicular. Los PEATC
están alterados como conse-cuencia de la acción del tumor
sobre el tallo cerebral, o de la distorsión provocadas por hernias
transtentoriales, traduciéndose las alteraciones fundamentalmente
en los complejos III al V.
Se utilizan también los Potenciales
Evocados Somato-Sensoriales (PESS), lo que permite, por estimulación
de los nervios periféricos, evocar respuestas a nivel cortical
siguiendo una trayectoria a través del Cordón Posterior
de la médula, lo que orienta en la integridad de vías y
sistemas.
La Angiografía Carotídea es
útil cuando se desean conocer las relaciones del tumor con las
arterias cerebrales o diferenciarlo de una lesión vascular y en
la actualidad se realiza después del estudio topográfico
si se sospecha una lesión vascular o en presencia de un tumor muy
vascularizado, con vistas a embolizarlo previo a la cirugía.
Se ha sugerido por algunos el uso de la Angiografía
Vertebral en casos de tumores localizados en la fosa craneal posterior;
pero en realidad es poco lo que aporta al diagnóstico y al cirujano,
a no ser las relaciones del tumor con las arterias cerebelosas postero-inferiores.
La Angiografía por Sustracción Digital tiene la ventaja
de ser menos invasivo, pero su resolución es menor por lo que en
ocasiones resulta de poca utilidad.
La Ultrasonografía diagnóstica
es de utilidad en niños pequeños en que aún presentan
fontanelas. Esta investigación es inocua, brinda gran información
e incluso se puede realizar en la cabecera del enfermo. Permite detectar
la presencia de la masa como tal y su asociación o no a hidrocefalia.
Hay diseñados, en la actualidad, equipos para realizar estudios
transoperatorios aplicando directamente el transductor sobre la corteza
cerebral con el objetivo de localizar adecuadamente las lesiones profundas
y definir cual es la vía mas adecuada para abordar el tumor.
Los estudios con isótopos radiactivos
son útiles en los tumores supratentoriales y mayores de 2,5 cm;
en el caso de los niños, en que predominan las lesiones de fosa
posterior y línea media , su utilidad es dudosa.
Otros estudios que pueden ser útiles
son la Tomografía por Emisión de Positrones (PET) que permiten
medir el metabolismo cerebral, sobre todo para el diagnóstico diferencial
de los TC de otras patologías. La Tomografía Simple por
Emisión de Fotones (SPET) que mide el flujo sanguíneo cerebral.
Hipótesis
de sano sobre los TC
Sano, autor japonés, considera algunos aspectos teóricos
sobre el desarrollo de los Tumores Cerebrales y plantea que la única
manera de obtener la cura, en éstas lesiones, es por lo que él
denomina la Coexistencia Pacífica con la neoplasia.
Se sabe que en gliomas bien diferenciados
una de las dos células hijas, producto de la división, mantiene
su actividad mitótica, mientras la otra detiene su división
celular; por el contrario, en los malignos ambas células son capases
de dividirse por un período de tiempo indefinido a menos que factores
ambientales adversos las obliguen a detenerse.
En algunos gliomas bien diferenciados se
conoce la ausencia de tráfico del Grupo no cíclico al cíclico;
en los malignos este tráfico es activo. Tan pronto como una parte
del tumor maligno se reseca las células del Grupo no proliferante
producen un rápido llene del sitio resecado. Por tanto para curar
un tumor maligno hay que eliminar todas las células, pues las no
proliferantes pasan a proliferantes. No se conoce que signos "avisan"
al Grupo no cíclico cuando el cíclico es atacado; si lográramos
bloquear los signos de aviso, el paciente pudiera vivir con las células
no cíclicas después de destruir las cíclicas.
Por tanto el tratamiento ideal sería
interferir el ciclo evolutivo de éstas lesiones, evitando los agentes
"cancerígenos" o inhibiendo el desarrollo celular de
las células afectadas o los llamados "factores de crecimiento".
Basado en todo lo anterior Sano sugiere
que el tratamiento consta de tres etapas:
1: Inducir remisión: Por cirugía, la radioterapia y
quimioterapia o la combinación de ellas.
2: Mantener remisión: Por potencialización de los mecanismos
Inmunológicos y quimioterapia.
3: Erradicación de las células remanentes, potencializando
los mecanismos Inmunológicos y de defensa.
Tratamiento
quirúrgico
Existe unanimidad en la utilidad del abordaje quirúrgico de los
tumores del SNC, ya sea de manera directa o por cirugía Esterotáxica,
con diferentes criterios en cuanto a la utilidad de una u otra vía.
Una de las limitaciones en la resección de éstas lesiones
eran la alta morbi-mortalidad, las que han mejorado de manera considerable,
en los últimos años, con una serie de aportes Científico-Técnicos.
El desarrollo alcanzado por la Anestesiología
ha sido de una enorme utilidad permitiendo que el "cerebro"
pueda ser abordado en mejores condiciones, evitando las herniaciones que
se producían por las zonas de las craneotomías durante las
exposiciones quirúrgicas, secundarias al edema cerebral peritumoral,
todo esto logrado con una mejor comprensión de los factores que
influyen sobre la presión intracraneal; la aparición de
modernas máquinas de anestesia que facilitan el manejo del enfermo
y equipos para el monitoreo de las funciones vitales del enfermo.
La Imagenología permite en la actualidad
una localización más precisa de las lesiones, conocer con
exactitud las relaciones anatómicas del tumor y predecir su posible
histología por métodos no invasivos (TAC, RM). Algunas de
estos procederes son útiles como coadyuvantes quirúrgicos,
como es el caso del US transoperatorio que permite limitar, detectar,
conocer las características de las lesiones profundas y sugerir
la vía de abordaje transparenquimatosa causando el menor daño
posible; igualmente la embolización por angiografía de tumores
muy vascularizados facilita el trabajo del cirujano. El monitoreo de PETC
durante el transoperatorio ha resultado de gran ayuda en la cirugía
de tumores de Fosa Posterior, fundamentalmente en los del tallo cerebral,
ya que avisan al cirujano en qué momento se puede estar lesionando
estructuras sanas.
Los procederes quirúrgicos como tal,
han tenido también avances considerables lo que ha permitido seguir
un principio de la Cirugía Oncológica "la resección
debe ser lo más amplia posible"; pues una resección
total llevaría a la curación (al menos teóricamente)
y una parcial o sub-total permitiría que los coadyuvantes del tratamiento
oncológico actúen sobre zonas más circunscritas,
todo lo cual ha sido posible con la utilización del Microscopio
Quirúrgico, Coagulador Bipolar, el Aspirador Ultrasónico
y los Rayos Láser. Resulta innegable las ventajas que ofrece la
magnificación óptica permitiendo abordajes por craneotomías
pequeñas, con poca retracción del encéfalo y poco
o ningún daño de estructuras vecinas.
Tradicionalmente la resección de
los tumores se realizaba con las técnicas de succión y coagulación,
con los daños secundarios a las estructuras nerviosas y vasculares
vecinas, todo lo cual mejora a partir del surgimiento del coagulador bipolar
y más aún con el Aspirador Ultrasónico y el uso del
Láser.
El Aspirador Ultrasónico se basa en la emisión de un rayo
ultrasónico capaz de fragmentar el tejido tumoral con poca repercusión
sobre estructuras vecinas, éste rayo se acompaña de irrigación
de suero fisiológico que facilita la aspiración de los fragmentos,
su radio de acción es de 2 mm y hace hemostasia de vasos pequeños.
El Láser se basa en la transformación de la energía
luminosa en térmica, sus ventajas están dadas por: tener
una penetración mínima en los Tejidos, limitada difusión
del calor, permite cortar, vaporización y coagulación de
vasos pequeños así como daño mínimo sobre
parénquima adyacente.
Uno de sus inconvenientes es que en su zona
de acción se produce una "carbonilla" que hay que aspirar
cuidadosamente de forma periódica, lo que hace el proceder operatorio
muy lento y lo que es peor puede hacer que el cirujano pierda la interfase
tumor/tejido sano. Existen tres tipos de láser quirúrgico,
cuya descripción escapa a nuestros propósitos, sólo
conviene recordar que los de CO2 son los más usados en Neurocirugía.
Ambos medios permiten extirpar tumores con poca o ninguna repercusión
sobre el tejido circundante, en realidad los autores trabajan con el medio
que dispongan, pues el costo de ellos es elevado, los que disponen de
ambos equipos precisan que uno es complemento del otro y cada uno tiene
su momento de utilización en el transoperatorio.Algunos autores
recomiendan el uso de la Cirugía Esterotáxica sobre todo
en las lesiones muy profundas y de difícil acceso o ante la sospecha
de malignidad. Como toda línea terapéutica tiene sus ventajas
y desventajas y pensamos que sus indicaciones son muy específicas,
recordando que si bien ésta técnica permite tomar una biopsia
con riesgo menor, hay que tomar muestras de varios sitios teniendo en
cuenta que los tumores del SNC pueden tener "diversas edades histológicas";
es decir en una zona puede ser un glioma de baja malignidad y en otra
una lesión muy maligna. En la actualidad hay equipos acoplados
a TAC, Láser, etc. que han popularizado su uso; pero se contradice
con el principio básico de la Cirugía Oncológica,
ya mencionado. Uno de los aspectos más discutidos es la utilidad
de colocar, previo al abordaje quirúrgico directo, un sistema derivativo
de LCR, con vistas a mejorar la hipertensión endocraneana, secundaria
a la hidrocefalia obstructiva provocada por algunos tumores, fundamentalmente
los de fosa posterior.
Algunos plantean que esto tiene entre otras
ventajas las siguientes: mejora las condiciones quirúrgicas de
la fosa posterior, así como las condicionales clínicas de
los enfermos, evita la posibilidad de una herniación de las amígdalas
cerebelosas y diferir la operación sobre la masa expansiva para
cuando estén creadas las condiciones. Otros dicen que su colocación
puede favorecer la herniación del culmen por el agujero oval, así
como la aparición de sangramientos tumorales, por la descompresión
del tumor, a lo cual se unen todas las complicaciones que, por sí
mismo, causan los sistemas derivativos y la posibilidad que se produzcan
siembras tumorales en el sitio donde se coloque el extremo distal del
"shunt" (lo mas frecuente peritoneo). La tendencia actual es
"no derivar"; pero esto conlleva a que el proceder operatorio
se tenga que realizar lo antes posible.
Radioterapia
En la Terapia Radiante el mecanismo de acción parece estar relacionado
con la detención de las mitosis y en la reducción de la
masa tumoral y efecto sobre la Angiogénesis. Su utilidad está
ampliamente demostrada y utilizada después del tratamiento quirúrgico
ha logrado mejorar la supervivencia de los pacientes con lesiones del
SNC, incluso la calidad de vida. Los equipos convencionales de mayor uso
son las Bombas de Cobalto 60. Las dosis terapéuticas oscilan entre
los 4,000 y 6000 Rads (R) debiendo aplicarse en la zona tumoral, la mayor
cantidad, e irradiarse sitios donde puedan producirse siembras tumorales,
entre ellos la columna vertebral y todo el encéfalo.
El tratamiento se aplica en aproximadamente
35 sesiones, de lunes a viernes, descansando los sábados y los
domingos. En el caso de los niños se recomiendan dosis de hasta
4, 000 R y en los que tienen menos de 24 meses se prefiere diferir su
aplicación por los efectos deletéreos que produce sobre
el cerebro en pleno desarrollo.
En los últimos años se ha comprobado la utilidad de la Radioterapia
Hiperfraccionada en la cual las dosis de se subdividen y se aplican dos
veces en el día, debiendo mediar entre ellas al menos 8 horas,
con menor daño sobre el encéfalo. El tratamiento radiante
no está exento de riesgos y por lo tanto son inevitables algunos
efectos dañinos sobre el encéfalo y otros órganos,
sobre todo en los niños. La complicación mas frecuente son
las alteraciones de la memoria y en los menores de 15 años, del
aprendizaje.
En los primeros días del tratamiento se produce un edema cerebral
reaccional, que en ocasiones requiere deshidratantes cerebrales para combatirlo.
En ocasiones se produce gran radionecrosis del tumor con efectos de masa,
que precisan tratamiento quirúrgico.
Otras alteraciones posibles son: hipotiroidismos,
hipopituitarismos, lesiones de los nervios ópticos, vasculitis,
en la columna vertebral pueden producir acortamientos de la misma al actuar
sobre los núcleos de calcificación de la vértebras,
xifosis, escoliosis etc. Se ha reportado también la oncogénesis
inducida por la radioterapia y se ha visto pacientes en que han aparecido
tumores de diferente histología a la inicial pre-radiación.
Con vistas a disminuir éstas complicaciones se han diseñados
aparatos para la radioterapia acoplados a TAC o RMN, con el objetivo de
delimitar mejor las zonas a tratar y aplicando electrones, protones, neutrones
y si bien disminuyen los efectos deletéreos sobre el SNC no se
han reportado diferencias en cuanto a la energía utilizada.
Una forma novedosa de radioterapia es la Radiación Convergente
o Acelerador Lineal, éste equipo permite centrar rayos protónicos
y destruir lesiones de manera circunscrita con el auxilio de la TAC o
la RMN. En esta modalidad toda la dosis se aplica de una sola vez en un
punto circunscrito; hay una acción inicial de destrucción
y después se produce una colagenización arterial a largo
plazo que dura hasta dos años. Su indicación es en lesiones
menores de 2,5 cm.
Los resultados son alentadores en los procesos
de benignos o de baja malignidad, no así en los malignos.Existen
otras formas de terapia radiante una de ellas es la Braquiterapia que
consiste en colocar el elemento emisor de radiaciones dentro del tumor,
en el isocentro de la masa, lo que no es fácil en los TC por las
características de su crecimiento, excéntrico; pero en los
últimos años con la ayuda de la TAC/RMN, la Cirugía
Esterotáxica y cálculos por ordenadores se han logrado progresos;
pero la lesión no debe ser muy grande. También se han colocado
reservorios subcutáneos acoplados a catéteres intratumorales
para la introducción del elemento radioactivo, ya sea en forma
activa (Fósforo, Iridio, Oro, etc.) o partículas en suspensiones
de dilución lenta. Se viene trabajando en una nueva variante que
es la llamada Terapia de Captura, con rayos neutrónicos; donde
hay una acción al aplicar la dosis inicial y otra al retirar el
elemento, aún está en fase experimental.
Quimioterapia
Esta variante terapéutica ha constituido un coadyuvante importante
en el tratamiento de los TC; aunque estadísticamente no está
demostrada su eficacia, lo que posiblemente se relaciona con la diversidad
de esquemas y drogas utilizados, lo que no permiten establecer comparaciones.
Los agentes quimioterapéuticos inhiben la síntesis del DNA,
la Angiogénesis, la acción de los factores de crecimiento
y la transmisión de "avisos celulares".
Una de las mayores dificultades con estos
agentes es que la mayoría no atraviesan la BHE. El Agente quimioterapéutico
ideal debe tener un bajo peso molecular, ser liposoluble y tener bajo
grado de ionización.Los fármacos más usados son las
Nitrosoureas, la Procarbacine, la Vincristina, la Vinblastina, el 5-Fluoracilo,
el Mitolactol, el Metrotexate, la Ciclofosfamida, el Carboplatinium y
el Cisplatinium entre otros. Se han recomendado diversos esquemas terapéuticos,
lo esencial parece ser la combinación de varios agentes y la administración
de coadyuvantes con vistas a permitir el paso por la barrera hematoencefálica.
Se han sugerido una serie de medidas adicionales
para mejorar esto como son: inyecciones intraarteriales, ya sea en carótida
o más selectivamente en el vaso nutricio del tumor, apertura osmótica
de la BHE, aplicar altas dosis seguido de trasplante de médula
ósea, entre otras. En los últimos años se está
evaluando la aplicación de la quimioterapia previa al tratamiento
radiante teniendo en cuenta que la acción que las radiaciones tienen
sobre los vasos sanguíneos (los ocluye a largo plazo); pero esto
está en los comienzos y hay que esperar por los resultados.
En los niños menores de dos años se recomienda la quimioterapia
después de la cirugía y no aplicar radiaciones.
Otros
elementos terapeúticos
En los últimos años se trabaja en la llamada terapia
biológica, planteándose que los pacientes con cáncer
presentan un estado de inmunidad alterado, con depresión celular
y humoral, basados, entre otros elementos, por la presencia de antígenos
específicos antigliomas en cultivo de tumores, así como
evidencias de respuesta inmune a tumores.
La terapia biológica actúa
sobre el hospedero aumentando la respuesta inmune del hospedero y restaurando
los mecanismos de defensa, sobre el cáncer inhibe el crecimiento
del mismo así como la diferenciación celular y por último
bloquea las metástasis.
Se han dividido en cinco grupos:
1) Estimulantes inmunes no específicos:
Son bacterias o productos bacterianos que activan el sistema inmune, fundamentalmente
el linfocito T. Entre ellos están el Levamisol y el BCG (bacilos
del micobacterium Bovis).
2) Citoquinas:
Son polipéptidos que controlan la función, crecimiento y
diferenciación celular, bloqueando un receptor específico
en la pared celular y transmiten señales intracelulares que activan
o reprimen genes específicos. Entre ellos están los Interferones
Alfa y Beta, así como las Interleuquinas.
3) Terapia Celular Adoptiva:
Están constituidos por la llamadas células asesinas, se
obtienen de crear linfocitos antitumorales, en un cultivo de una línea
tumoral específica o mejor aún del mismo tumor del hospedero.
4) Anticuerpos Monoclonales:
Actúan bloqueando o activando un receptor específico. Pueden
clonarse para una línea tumoral en general o para un receptor específico.
5) Alteración de la Biología Celular:
Se trabaja en alterar la biología de la célula tumoral y
en la llamada terapia génica.
Como se puede apreciar se ha ido tratando
de incrementar el arsenal terapéutico contra las neoplasias y cada
día son más los elementos que aparecen, gracias a los adelantos
de la biogenética; pero aún es muy temprano para evaluar
estos procederes.
Factores
pronósticos de los TC
Respecto al pronóstico de éstas lesiones es muy difícil
de establecer, pues depende de factores dependientes del enfermo, la enfermedad
y del hospedero, estando muy relacionados al respecto la edad, la histología
y la topografía de la lesión.
La supervivencia está íntimamente ligada a la edad, a menor
edad peor pronóstico, en los menores de 18 meses sólo el
25% está vivo a los cinco años y en el resto se reporta
un 57%; siendo en el primer Grupo mas malignas las lesiones desde el punto
de vista histológico y además; están relacionadas
directamente con la topografía tumoral, por ejemplo son mas agresivas
las lesiones de tallo cerebral que las cerebelosas.
En los adultos después de los 60 años se presentan con mayor
frecuencia los tumores de mayor malignidad, como el glioblastoma multiforme,
cuya supervivencia oscila entre 18 y 24 meses, como promedio en los centros
con mayores Recursos.
Los pacientes con toma del estado general presentan menor supervivencia,
a las manifestaciones generales secundarias a la hipertensión intracraneal
mantenida, se suma la catabolia que acompaña a los cánceres
y por lo tanto las defensas del hospedero están bajas.
Lo mismo ocurre en los pacientes con grandes manifestaciones neurológicas,
pues estos traducen una invasión importante de las estructuras
cerebrales.La histología del TC y su localización topográfica
son vitales para determinar la evolución de un paciente con un
TC y están estrechamente vinculadas. Puede existir una lesión
de bajo grado de malignidad y estar ubicada en el tronco cerebral o en
el tálamo, sitios de alta peligrosidad operatoria o un glioblastoma
en una zona donde se puede realizar una resección quirúrgica
total y sin embargo la histología ensombrece el pronóstico.
La invasión difusa o multifocal de las leptomenínges es
el factor más serio y fatal en el éxito de la terapéutica
de los pacientes con tumores del SNC, su Fisiopatología se desconoce
y el mejor método terapéutico también, aunque existe
la tendencia en la actualidad de utilizar tratamiento profiláctico
radiante con lo que se ha disminuido la frecuencia de siembras.
Es mucho más frecuente la diseminación en niños que
en adultos, esto pudiera ser porque el tumor en el niño es biológicamente
más maligno y las supervivencias mayores.
Criterio de curación y evaluativos
de la terapéutica
Esquemáticamente y de forma simplista se pudiera decir que las
respuestas a las variantes terapéuticas se pueden evaluar con TAC
apreciando el grado de captación de contraste, posterior a las
diferentes medidas de tratamiento; es bueno conocer que después
de la cirugía, así como de la radioterapia puede presentarse
una captación del mismo reaccional que puede durar meses y por
otra parte si se están utilizando esteroides, para combatir la
hipertensión endocraneana, los mismos pueden inducir una falsa
disminución en la asimilación del producto.
La RMN es de gran utilidad en el seguimiento de las lesiones; pero su
precio es mayor y la captación del contraste parecida.
Por otra parte se conoce que para evaluar
la cirugía de forma inmediata lo mejor es realizar una TAC en las
primeras 72 horas de postoperatorio, cuando aún no han aparecido
el tejido reaccional en la zona quirúrgica.
Al mismo tiempo recordar que la radioterapia tiene efectos sobre la Angiogénesis
y por tanto sus efectos terapéuticos pueden estar presentes hasta
90 días después de la última aplicación de
la misma.
La respuesta al tratamiento se puede evaluar
en buena, parcial, estable o mala, según la captación del
contraste por el tumor o la zona afectada:
1) Buena: Desaparece la captación.
2) Parcial: Se reduce a menos del 50%.
3) Estable: Es de un 50%.
4) Mala: Mayor del 50%.
En los niños el criterio de curación
de los tumores del SNC se basa en la ley de Collins, que dice que se considera
curado cuando no hay recidivas una vez que se ha doblado la edad en años
que tenía el paciente en el momento del diagnóstico más
9 meses.
Desgraciadamente mucho de los tumores de los niños son "violadores"
de ésta ley, fundamentalmente los de más baja edad, pues
recordemos que a menor edad mayor agresividad de la lesión.
Bibliografìa
1) Agamanolis, DP; Malone, JM: Chromosomal abnormalities in 47 pediatric
brain tumors. Cancer Genet Cytogenet 81: 125-134, 1995.
2) Allen, JC; Donahue, B; DaRosso R; Nirenberg A: Hyperfractionated craniospinal
radiotherapy and adjuvant chemotherapy for children with newly diagnosed
medulloblastoma and other primitive neuroectodermal tumors. Int J Radiat
Oncol Biol Phys 36: 1155-1161, 1996.
3) Austin, E.J.; Alvord, E.C.: Recurrences of cerebellar astrocytomas:
a violation of Collin`s law. J Neurosurg. 68:41-47, 1988.
4) Baumann, GS; Wara WM; Larson, DA; et all: Gamma knife radiosugery in
children. Pediatr Neurosurg 24: 193-201, 1996. 5) Belza, M.G.; Donaldson,
S.S.; Steinberg, G.K.; et al: Medulloblastoma: freedom from relapse longer
than 8 years. A therapeutic cure?. J. Neurosurg. 75:575-82, 1991.
6) Berger, M.S.; Baumeister, B.; Geyer, J.R.; et al: The risk of metastases
from shunting in children with primary central nervous system tumors.
J. Neurosurg. 74:872-77, 1991.
7) Bertolone, S.J.; Baum, E.; Krivit, W.; et al: Phase II trial of cis-platinum
diamino-dichloride (CPDD) in recurrent childhood brain tumors: a CCSG
trial. Proc. Am. Soc. Cancer Oncol., c-281, 1983.
8) Bouffet-E; Khelfaoui-F; Philip-I; Biron-P; Brunat-Mentigny-M; Philip-T:
High dose carmustine for high-grade gliomas in childhood. Cancer Chemother
Pharmacol. 39: 376-379, 1997.
9) Brown, WD; Tavare, CJ; Sobel, EL; Gilles, FH: The applicability of
Collins' Law to childhood brain tumors and its usefulness as a predictor
of survival. Neurosurgery 36: 1093-1096, 1995.
10) Byrd, SE; Tomita, T; Palka, PS; et all: Magnetic resonance spectroscopy
(MRS) in the evaluation of pediatric brain tumors, Part I: Introduction
to MRS. J Natl Med Assoc 88: 649-654, 1996.
11) Byrd, SE; Tomita, T; Palka, PS; et all: Magnetic resonance spectroscopy
(MRS) in the evaluation of pediatric brain tumors, Part II: Clinical analysis.
J Natl Med Assoc 88: 717-723, 1996.
12) Cantini, R.; Giorgetti, W.; Valleriani, A.M.; et al: Radiation-induced
cerebral lesions in childhood. Child`s Ner. Syst 5:135-39, 1989.
13) Carozza, SE; Olshan, AF; Faustman, EM; et all: Maternal exposure to
N-nitrosatable drugs as a risk factor for childhood brain tumours. Int
J Epidemiol 24:308-312, 1995.
14) Cohen, BH; Zeltzer, PM; Boyett, JM; et all: Prognostic factors and
treatment results for supratentorial primitive neuroectodermal tumors
in children using radiation and chemotherapy: A Childrens Cancer Group
randomized trial. J Clin Oncol 13: 1687-1696, 1995.
15) Cohen, M.E.; Duffner, P.K.: Brain tumors in children: principles of
diagnosis and treatment, chapt. 18, p 308 (Raven Press, New York, 1984).
16) Chakrabarti, SK; Sil, M; Poddar, R; Sarkar; PK: A monoclonal antibody
to a cytoskeletal protein selectively recognizing malignant neuroectodermal
tumors. Hybridoma. 13: 491-497, 1994.
17) Deutsch, M.: Radiotheray for primary brain tumors in very young children.
Cancer 50:2785, 1982.
18) Dewit, C.; Van der Schueren, E.; Ang, K.K.; et al: Low grade astrocytoma
in children treated by surgery
19) and radiation therapy. Acta Radiol (Oncol) 23:1-8, 1984.
20) Dobbing, J.: Vulnerable Periods in developing brain. In: Danison AN,
Dobbing J (eds) applied neurochemistry. Blackwell, Oxford. pp 304-5, 1968.
21) Dohrmann, G.J.: Ependymomas. In Wilkins RH, Rengachary SS (eds): Neurosurg.
New York: McGraw-Hill, 1985, Vol 1, pp 767- 771.
22) Epstein, F.: Intrinsic brain stem Tumors of childhood. Prog. Exp.
Tumor Res. 30:160-9, 1982.
23) Epstein, F.: Pediatric Posterior Fossa Tumors, Part I. Contemporary
Neurosurgery 8:1-6, 1986.
24) Epstein, F.: Pediatric Posterior Fossa Tumors, Part II. Contemporary
Neurosurgery 8:1-5, 1986.
25) Evans, A.E.; Jenkin, R.D.; Sposto, R.; et al: The treatment of medulloblastoma.
Results of a prospective randomized trial of radiation therapy with and
whithout CCNU, vincristine and prednisone. J. Neurosurg. 72:572-82, 1990.
26) Farwell, J.R.; Dohrmann, G.J.; Flannery, J.T.: Medulloblastoma in
chidhood: an epidemilogical study. J. Neurosurg. 61:657-64, 1984.
27) Goyenechea, F.: Gliomas de tallo cerebral. Temas de Neurocirugía.
Hospital Pediátrico Docente "Juan Manuel Márquez",
1992.
28) Goyenechea, F.; García, M.: Síndrome de Hipertensión
Endocraneana. Temas de Neurocirugía. Hospital Pediátrico
Docente "Juan Manuel Márquez", 1992.
29) Gressens, P: Gene therapy of nervous system diseases in children.
Arch Pediatr 3: 1136-1138, 1996.
30) Gurney, JG; Preston Martin, S; McDaniel, AM; et all: Head injury as
a risk factor for brain tumors in children: results from a multicenter
case-control study. Epidemiology 7: 485-489, 1996.
31) Hall, W.A.; Merril, M.J.; Walbridge, S.; et al: Epidermal growth factor
receptors on epedymomas and other brain tumors. J. Neurosurg. 72:641-46,
1990.
32) Healey, EA; Shamberger, RC; Grier, HE; Loeffler, JS; Tarbell, NJ:
A 10-year experience of pediatric brachytherapy. Int J Radiat Oncol Biol
Phys 32: 451-455, 1995.
33) Hirakawa, K.; Suzuki, K.; Ueda, S.; et al: Fetal origen of the medulloblastoma:
Evidence from growth analysis of two cases. Acta Neuropathol. (Berl) 70:227-34,
1986.
34) Hocking, B; Gordon, IR; Grain, HL; Hatfield, GE: Cancer incidence
and mortality and proximity to TV towers. Med J Aust 165: 601-605, 1996.
35) Huang, Q; He, G; Lan, Q; et all: Target imaging diagnosis of human
brain glioma. Clinical analysis of 40 cases. Chin Med J Engl 109:93-96,
1996.
36) Ilveskoski, I; Pihko, H; Wiklund, T; et all: Neuropsychologic late
effects in children with malignant brain tumors treated with surgery,
radiotherapy and "8 in 1" chemotherapy. Neuropediatrics 27:
124-129, 1996.
37) Inoue, HK; Kohga, H; Nakamura, M; et all: Long-term follow-up study
of conventional irradiation for brain tumours in children: a role for
radiosurgery. Acta Neurochir Suppl Wien 62: 83-87, 1994.
38) Ji, BT; Shu, XO; Linet, MS; el all: Paternal cigarette smoking and
the risk of childhood cancer among offspring of nonsmoking mothers. J
Natl Cancer Inst. 89: 238-244, 1997.
39) Jiménez, J.; Alert, J.; Beldarrain, L. et al: Brain Tumors
in children. Results of treatment in 138 patients. Neoplasma 30:93-6,
1983.
40) Klein, D.M.; McCullough, D.C.: Surgical stating of cerebellar astrocytomas
in childhood. Cancer 56:1810-1811, 1985.
41) Koelfen, W; Wentz, U; Freund, M; Schultze, C: Magnetic resonance angiography
in 140 neuropediatric patients. Pediatr-Neurol. 12: 31-38, 1995.
42) Kornblith, P.L.; Walker, M.: Chemotherapy for malignant gliomas. J.
Neurosurg. 68:1-17, 1988.
43) Landy, HJ; Schwade, JG; Houdek, PV; Markoe, AM; Feun, L: Long-term
follow-up of gliomas treated with fractionated stereotactic irradiation.
Acta Neurochir Suppl Wien 62: 67-71, 1994.
44) Lapras, C.; Patet, J.D.; Mottolese, c. et al: Cerebellar astrocytomas
in children. Prog. Exp. Tumor Res. 30:128-134, 1984. 45) Leung, J; Guiney,
M: Secondary tumours after prophylactic cranial irradiation. Australas
Radiol 40: 43-44, 1996.
46) Li-FP; Dreyfus-MG; Russell-TL; Verselis-SJ; Hutchinson-RJ; Fraumeni-JF
Jr:: Molecular epidemiology study of a suspected community cluster of
childhood cancers. Med-Pediatr-Oncol 28: 243-247, 1997.
47) Linet, MS; Gridley, G; Cnattingius, S; et all: Maternal and perinatal
risk factors for childhood brain tumors (Sweden). Cancer Causes Control
7: 437-448, 1996.
48) Miltenburg, D; Louw, DF; Sutherland, GR: Epidemiology of childhood
brain tumors. Can J Neurol Sc 23: 118-122, 1996. 49) Mapstone, T.B.; Warf,
B.C.: Intracranial Tumor in Infants: Characteristics, Management, and
Outcome of a Contemporary Series. Neurosurgery 28:343-348, 1991.
50) Mineura, K; Sasagima, T; Kowada, M, et all: Indications for differential
diagnosis of nontumor central nervous system diseases from tumors. A positron
emission tomography study. J Neuroimaging 7:8-15, 1997.
51) Moghrabi, A; Tien, R; Fuchs, H; et all: False positive images in the
follow-up of patients with brain tumors. Med Pediatr Oncol. 28: 127-131,
1997.
52) Moringlane, J.R.; Graf, N.; Ostertag, C.B.: Papel de la exploración
estereotáxica en el diagnóstico y tratamiento de los tumors
cerebrales del niño. Neurología (Esp) 2:10-22, 1987.
53) Mueller, WM; Yetkin, FZ; Hammeke, TA; et all: Functional magnetic
resonance imaging mapping of the motor cortex in patients with cerebral
tumors. Neurosurgery 39: 515-520, 1996.
54) Norman, MA; Holly, EA; Ahn, DK; et all: Prenatal exposure to tobacco
smoke and childhood brain tumors: results from the United States West
Coast childhood brain tumor study. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 5:
127-133, 1996.
55) Norman, MA; Holly, EA; Preston Martin, S: Childhood brain tumors and
exposure to tobacco smoke. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 5: 85-91,
1996.
56) Oberfield, SE; Nirenberg, A; Allen, JC; et all: Hypothalamic pituitary
adrenal functions following cranial irradiation. Horm Res 47:9-16, 1997.
57) Oi, S.; Raimondi, A.J.: Ependymoma in pediatric neurosurgery. New
York: Grune & Stratton, 1982, pp 419-27. Rawlings, C.E; Giangaspero,
F; Burger, P.C; et al: Epedymomas a clinicopathologic study. Surg. Neurol,
29:271-81, 1988.
58) Okamoto, Y.; Shimizu, K.; Tamura, K.; et al: An adoptive immunotherapy
of patients with medulloblastoma by Lymphokine- activated Killer cells
(LAK). Acta Neurochir (wien) 94:47-52 1988.
59) Packer, R.J.; Siegel, K.R.; Sutton L.N.; et al: Efficacy of adjuvant
chemotherapy for patients with poor-risk medulloblastoma: a preliminary
report. Ann Neurol 24:503-8, 1988.
60) Packer, RJ. Brain tumors in children. Curr Opin Pediatr. 8:549-557,
1996.
61) Paraicz, E.; Szénásy, J.: Brain Tumours in infancy and
childhood: A report of 843 treated cases. Acta Paediatrica Academiae Scientiarum
Hungaricae 22:251-8, 1981.
62) Park, T.S.; Hoffman, H.J.; Hendrick, E.B.; et al: Medulloblastoma:
Clinical presentation and management. Experience at the hospital for sick
children, Toronto, 1950- 1980. J. Neurosurg. 58:543-52, 1983.
63) Pulido Rivas, P y Solas, RG: Anatomo-functional localization in cerebral
cortex. Application of imaging systems as a guide for resection of cortical
lesions. Rev Neurol. 24 Suppl 1: S5-61, 1996.
64) Quinones Molina, R; Alaminos, A; Molina, H; et all: Computer-assisted
CT-guided stereotactic biopsy and brachytherapy of brain tumors. Stereotact
Funct Neurosurg 63: 52-55, 1994.
65) Raimondi, A.J.; Tomita, T.: Brain tumors in children: Advantages and
desadvantages of individual treatment modalities. Conceps in Pediatric
Neurosurgery I, PP 1-28, 1981.
66) Reiche, W; Kolles, H; Eymann, R; Feiden, W: Dysembrioplastic neuroepithelial
tumor (DNT). Pattern of neuroradiologic finding. Radiologe 36: 884-889,
1997.
67) Reider-Groswasser, I.; Catz, A.; Harel, S.: Posterior Fossa Lesions
in childhood and infancy. Child`s Nerv Syst 3:213-8, 1987.
68) Roberts, R.O.; Lynch, C.F.; Jones, M.P.; et al: Medulloblastoma: A
population-based study of 532 cases. J. Neuropathol. Exp. Neurol. 50:134-43,
1991.
69) Rollins, NK; Lowry, PA; Shapiro, KN: Comparison of gadolinium-enhanced
MR and thallium-201 single photon emission computed tomography in pediatric
brain tumors. Pediatr Neurosurg 22: 8-14, 1995.
70) Roman, DD; Sperduto, PW: Neuropsychological effects of cranial radiation:
current knowledge and future directions. Int J Radiat Oncol Biol Phys
31: 983-998, 1995.
71) Rorke, L.B.: Relationship of morphology of epedymomas in children
to prognosis. Prog Exp Tumor Res 30:170-74, 1987. 72) Ross, B; Michaelis,
T: Clinical applications of magnetic resonance spectroscopy. Magn Reson
Q 10: 191-247, 1994.
73) Sano, K.: Problems in the treatment of children with brain tomors.
Prog. Exp. Res. 30:1-9, 1987.
74) Segall, H.S.; Zee, C.; Neidich, T.P.; et al: Computed tomography in
neoplasms of the posterior fossa in children. Radiol Clin North Am 20:237-53,
1982.
75) Shrieve, DC; Tarbell, NJ; Alexander, E 3rd; Kooy, HM; et all: Stereotactic
radiotherapy: a technique for dose optimization and escalation for intracranial
tumors. Acta Neurochir Suppl Wien 62: 118-123, 1994.
76) Simpson, JR; Rich, KM; Drzymala, RE; et all: Stereotactic external
beam irradiation using a linear accelerator: the Washington University
experience. Mo Med 92: 188-192, 1995.
77) Sneed, PK; Russo, C; Scharfen; CO; et all: Long term follow-up after
high-activity 125I brachytherapy for pediatric brain tumors. Pediatr Neurosurg
24:314-322, 1997
78) Sutton, L.N.; Packer, R.J.; Siegel, K.; et al: Current management
of medulloblastoma. A modest proposal. In Marlin AE (ed): Concepts Pediatr.
Neurosurg. Basel, Karger, 1989, vol. 9 pp 91-109.
79) Szésy, J.; Slowik, F.: Prognosis of bening cerebellar astrocytomas
in children. Child Brain 10:39-47, 1983.
80) Uozumi, A.; Yamaura, A.; Makino, H.; et al: A newly designed radiation
port for medulloblastoma to prevent metastasis to the cribriform plate
region. Child`s Nerv. Syst. 6:451-55, 1990.
81) Valvassori, G.; Guzman, M.: Magnetic resonance imaging of the posterior
cranial fossa. An Otology, Rhinology & Laryngology 97:594-8, 1988.
82) Weisberg, L.A.: Computed tomographic findins in cerebellar astrocytoma.
Comput Radiol 6:144-7, 1982.
83) Weprin, BE; Hall, WA; Cho, KH; et all: Stereotactic radiosurgery in
pediatric patients. Pediatr Neurol 15:193-199, 1996. 84) Wilkins, JR-3erd,
Wellage, LC: Brain tumor risk offspring of men occupational exposed to
electric and magnetic fields. Scand J Work Environ Health. 22:339-345,
1996.
85) Zanten, A.P.; Twijnstra, A.; Ongerboer de Visser, B.W.; et al: Tumour
markers in the cerebrospinal fluid of patientes with central nervous system
metastases from extracranial malignancies. Clinica Chimica Acta, 175:157-66,
1988.
Los comentarios sobre esta conferencia
envíelos al Libro de Visitas de Cubamedica.
Si desea contactar directamente al autor
hágalo por E-mail a: goyo@infomed.sld.cu
|